EVALUAR PARA MEJORAR

Las trampas de la “evaluación” en la “Alianza por la Calidad Educativa”
Miércoles 8 de octubre de 2008
por  FMIN CNTE
popularidad : 2%

Hablar de la evaluación educativa requiere sin duda una serie de
elementos antecedentes que doten de certeza y solidez el proceso de que
se habla; las bases de la evaluación son fundamentales para que el
proceso que se pretende construir- la determinación de si fueron
alcanzadas las metas que se persiguen o no lo fueron- puedan tener la
consistencia y pertinencia requeridas.

Lo que hace el Estado no es una evaluación sino una rendición de
cuentas totalmente unilateral: La evaluación educativa es un proceso
mucho más complejo con base en la reflexión de los distintos sujetos
del proceso educativo para llegar a conclusiones respecto a las
finalidades de la educación planteadas y los resultados cualitativos
que obtuvimos todos: es decir, no es una calificación o certificación
de competencias, sino el proceso de reflexión colectiva, de crítica y
autocrítica y de la interacción social que es la educación.

En el caso de la alianza referida, las metas de la evaluación pueden
circunscribirse en forma concreta a las calificaciones que a nivel
internacional fueron impuestas por la OCDE (Organización para la
Cooperación y el Desarrollo Económico) a partir de los exámenes PISA
en los años 2000, 2003 y 2006, en donde nuestro país obtuvo resultados
francamente desastrosos, por más que el Instituto Nacional para la
Evaluación Educativa (INEE) haya querido maquillar la realidad del
fracaso escolar que enfrenta el sistema; no hay que olvidar que la misma
institución reconoce que sus parámetros de calificación son
disímiles y no siempre se apegan a los ámbitos de la vida escolar de
los países miembros de OCDE. Igualmente cabe resaltar que estas formas
de ”evaluación” no representan alternativas significativas para el
desarrollo curricular de la evaluación en México, sino que son
referentes internacionales que intentan estandarizar el mercado a partir
de índices sumamente cuestionables.

Sin embargo, curiosamente el Estado ha calculado que el fracaso escolar
es imputable en mayor medida a los docentes y sus formas de
organización didáctica, sus métodos de trabajo pedagógico, su
formación profesional, sus conocimientos y en general, el trabajo que
desarrollan frente a los grupos.

En forma alguna se hace mención de los datos que la misma OCDE aporta
para explicar las situaciones educativas de los países miembros, y de
cómo naciones desarrolladas y ricas como E.U. o Alemania, NO están en
los primeros lugares de aprovechamiento escolar y sí lo están naciones
como Finlandia, Corea o Australia, que en términos generales sostienen
políticas educativas diferenciadas en forma escandalosa con lo que
sucede en este país. No obstante es importante destacar que los
requerimientos de la OCDE son ley para la administración neoliberal del
país, pero de ninguna manera tienen que ver con los objetivos que la
educación debe perseguir, en tanto fenómeno social.

Abundemos en datos importantes que evidencian las mentiras oficiales:

En México, 50 por ciento de los jóvenes de 15 años se ubicó en los
niveles cero y uno, los más bajos del rendimiento escolar en las
habilidades científicas, matemáticas y de lectura, lo que significa
que están poco calificados para pasar a los estudios superiores y
resolver problemas elementales.

En contraste, ni siquiera uno por ciento logró colocarse en el máximo
nivel de las tres competencias evaluadas en el Programa Internacional
para la Evaluación de los Alumnos (PISA, por sus siglas en inglés)
2006 de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo
Económicos (OCDE).

Además, el país cayó 12 puntos en lectura y ciencias, y sólo
aumentó 19 en matemáticas, si se comparan los resultados con los
obtenidos en 2000. Así, México se distingue una vez más por ocupar el
último lugar no sólo en ciencias –como se adelantó la semana
pasada–, sino también en las competencias lectoras y de matemáticas
de las 30 naciones integrantes de la OCDE.

(La Jornada , dic. 5 / 2006)

Y las autoridades educativas en esa misma fecha se apresuraron a
determinar:

Las principales metas en educación básica son el impulso a una reforma
de planes y programas que fortalezcan la autonomía académica y
escolar, la aplicación de una política transversal en el uso de las
nuevas tecnologías de la información, la creación de un sistema
nacional de actualización y profesionalización docente vinculado al
Sistema Nacional de Evaluación, así como reforzamiento de la
infraestructura en telesecundarias y enseñanza indígena. (ídem, 0512
06)

No obstante, y como podrá observarse, los funcionarios no quieren
identificar la causa principal del atraso, no sólo en la educación
nacional, sino en todo el entramado de servicios sociales, la que es
plenamente atribuible a la baja inversión en gasto social que padecemos
desde el advenimiento de los gobiernos neoliberales. Los presupuestos
siguen siendo insuficientes y se reflejan contundentemente en las fallas
crónicas que las administraciones tecnócratas exhiben; pero además de
lo exiguo que pudiera parecer el gasto asignado a la educación,
informaciones como la que citamos a continuación mueven a la
indignación colectiva:

De acuerdo con los Informes sobre la situación económica, las finanzas
públicas y la deuda pública, correspondiente al periodo enero-junio de
2008, se precisa que casi uno de cada tres pesos que el gobierno dejó
de gastar correspondieron a la Secretaría de Educación Pública.

En el contexto de una mayor necesidad para elevar el nivel educativo de
los maestros y estudiantes de educación primaria y secundaria y de una
mayor contratación de profesores, la secretaría dejó de ejercer
recursos por 6 mil 187 millones de pesos (La Jornada, 3 de agosto de
2008)

Si consideramos la información precedente y tomamos en cuenta que esta
situación no es nueva, pues la SEP sub ejerce su presupuesto anual en
unos 5 mil millones de pesos en promedio, estaremos frente al verdadero
problema que enfrentamos en educación. En términos reales, la
inversión educativa en nuestro país, incluyendo a los niveles básico,
medio superior y superior, no excede del 5.2% del PIB nacional. No
obstante, en forma abierta, la secretaria de educación afirma lo
siguiente:

La secretaria de Educación Pública (SEP), Josefina Vázquez Mota dio a
conocer que en la dependencia a su cargo se ha ejercido el 98.9% del
presupuesto que le fue asignado y que en la mayoría de los casos fue
utilizado en los programas que se aplican y que comprenden desde la
educación primaria hasta la media superior.Nota pie:El Mexicano. Diario de la Frontera. Tijuana, 31 07 08)

Si contextualizamos la cantidad correspondiente al subejercicio
presupuestario de la SEP, encontraríamos algunas características
verdaderamente reveladoras. El dinero que no gasta la SEP podría
utilizarse en:

“El pago anual de un millón de plazas iniciales en Educación
Básica.

El mantenimiento y equipamiento anual de 5 000 escuelas

Incrementar en 40 % el presupuesto anual de la investigación en la
educación superior

Incremento del salario de todos los docentes del país en un promedio de
50%

Por las anteriores consideraciones es importante deslindar claramente
las responsabilidades del fracaso educativo en México; es totalmente
erróneo atribuir éstas a quienes nos dedicamos a la operación del
servicio porque, la aplicación del presupuesto educativo, el diseño
curricular institucional, la infraestructura desarrollada y en general
la propuesta educativa gubernamental, NO SON FACULTADES DEL MAGISTERIO.

Si hay dificultades en su operación y los resultados finales no
corresponden a las expectativas oficiales, deben buscarse los
responsables en otros sitios, principalmente en Los Pinos y en las
oficinas del Secretario de Hacienda y de la Secretaria de Educación
Pública.

Revisemos ahora las siguientes cifras que podrán ilustrarnos mejor
acerca de quiénes son verdaderamente los responsables del atraso
educativo en México:

Porcentaje del mercado laboral que no ha completado la educación media
superior: 75%.

Niños que entran a la Primaria y concluyen la universidad: 4 de cada
100.

Porcentaje de jóvenes entre 15 y 19 años que no cursan ningún nivel
educativo: 50%.

Adultos que no han concluido su enseñanza básica en México: 3.2
millones.

Cobertura del sistema educativo nacional: 30.2 millones de estudiantes.

Jóvenes excluidos del bachillerato: 3.2 millones.

Meta de atención a adultos al concluir el sexenio: 3 millones al mes.

Promedio de escolaridad de la población adulta: 7.6 años.

Adultos analfabetos: 6 millones (9.5%).

Analfabetismo promedio en países industrializados: 1%.

Lugar que ocupa México entre los países de América Latina en
alfabetización: 12 (de 20).

Proporción de analfabetas en Chiapas, Oaxaca y Guerrero, de acuerdo con
el censo de 2000: 23, 21.5 y 21.5%, respectivamente.

Población analfabeta que vive en localidades con menos de 2500
personas: 50%.

Promedio de personas que hablan alguna lengua indígena en esas
localidades: 17.5%.

Analfabetas mayores de 50 años: 53%.

Mujeres analfabetas: 3 millones 825 mil 147 (11.3%). Hombres
analfabetas: 2 millones 270 mil 350 (7.4%).

Gasto Anual por estudiante de Primaria en México: 1096 dólares; media
en países miembros de la OCDE: 4 148.

Lugar que ocupa México entre los países miembros de la OCDE, en el
gasto anual por estudiante contra el PIB per cápita en primaria y
secundaria: último.

Porcentaje del PIB que el gobierno destina a Educación Superior: 0.49%
en 2002.

Gasto para ciencia y tecnología en 2003: 22 mil 11.9 millones de pesos.

Gasto educativo neto en 2003: 282 mil 687 millones de pesos.

Cantidad requerida para llegar al 8% del PIB en 2006: 30 mil millones de
pesos.

Alumnos de 15 años en el nivel más alto de capacidad de lectura en
México: 1%. En el nivel más bajo: 44%.

Lugar que ocupa México en la OCDE en dominio de lectura en estudiantes
de 15 años: último.

Lugar que ocupa México en número de lectores entre 108 países
miembros de la UNESCO: penúltimo.

Promedio de lectura de los mexicanos: 1.2 libros por año.

Libros por habitante disponibles en bibliotecas: 0.3 libros.

Bibliotecas públicas en el país: 6 109.

Estudiantes usuarios de bibliotecas: 70% (principalmente de secundaria).

Libros de texto en bibliotecas: 90%.

Porcentaje del gasto familiar que se emplea en útiles escolares: 10%.

Computadoras por estudiantes en escuelas públicas: 1 por cada 32.

Computadoras instaladas por la SEP en Red Escolar: 43 000.

Porcentaje de mujeres entre 15 y 19 años fuera del mercado laboral y
del sistema educativo: 28%.

Lugar que ocupa México en la OCDE por la circunstancia anterior:
penúltimo. Nota pie: Sobre un estudio de Daniela Pastrana Los números de la ignorancia en
“Masiosare” suplemento dominical de “La Jornada” No. 295. 17 de
agosto de 2003. p.2)

Como podrá observarse, los elementos respecto a gastos, infraestructura
y atención educativa son asignaturas pendientes de extrema relevancia
para el gobierno mexicano. Las estadísticas contundentes reflejan el
por qué la preocupación de los tecnócratas y de cómo, al impulsar la
“alianza”, desesperadamente intentan cumplir en los hechos, con las
recomendaciones de la organización mundial que hoy califica a los
países de acuerdo a los parámetros de desarrollo neoliberal.

A la luz de estos resultados la actual administración panista
vislumbró la posibilidad de aliarse al charrismo sindical, tal como lo
hicieron las administraciones del PRI en el pasado reciente para generar
todo un proyecto de desmantelamiento de la Educación Pública mexicana,
con repercusiones en prácticamente todos los niveles educativos de
nuestro país. Para ello, dio reconocimiento pleno a las
“sugerencias” que para el caso de nuestro país emitió el Banco
Mundial, ente regulador del capitalismo a nivel universal, y que hasta
la fecha sigue dictando las políticas económicas y sociales de los
países dependientes y que entre otras disposiciones, pueden
sintetizarse en los siguientes puntos:

Programas de descentralización con apoyo a las entidades federativas.

Focalización sobre los pobres; poblaciones aisladas e indígenas.

Educación a distancia.

Becas.

Mejoramiento del PROGRESA y los programas compensatorios.

Reforma curricular y métodos de enseñanza centrados en el aprendizaje.

Reforzamiento de la participación social.

Modelo de educación bilingüe.

Estudios sobre costo-efectividad.

Incremento del tiempo escolar

Revisión del marco regulatorio de la educación privada.

Mecanismos alternativos para el financiamiento de la educación
superior.

Reforzamiento de las capacidades de planeación, gestión y gobierno.

Promoción de mecanismos de acreditación.Nota pie: (Observatorio Ciudadano de la Educación. Comunicado No. 57. Las
recomendaciones educativas del Banco Mundial para México. Noviembre de
2001.)

Es sintomático que prácticamente todos los puntos “sugeridos” por
el BM fueron acatados en forma más que ortodoxa por los pragmáticos
gobiernos del panismo. El inefable Vicente Fox llevó al extremo el
asunto con la Enciclomedia, programa instrumental de computación que
intentó hacer ver como la panacea salvadora del atraso educativo
mexicano, y que hoy se ha convertido en una verdadera papa caliente para
la administración actual, por las irregulares condiciones de
adquisición que le caracterizaron, y su casi total inoperancia en la
vida escolar mexicana.

En agosto de 2002, se firma el Compromiso Social por la Educación
(CSE), por todos los sectores “interesados en mejorar la
educación”, atendiendo las directrices del Banco Mundial, del FMI y
de la OCDE; se manejó ampliamente por aquellos días que Carlos Salinas
había sido un activo impulsor de este pacto que ampliaba y mejoraba el
Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación Básica
(ANMEB); como dato curioso citaríamos que este documento está firmado
también por Andrés Manuel López Obrador, en su calidad de Jefe de
Gobierno del D.F. En el cuerpo de este documento puede leerse lo
siguiente:

El CSE considera que la baja calidad de nuestra educación se debe a los
siguientes factores:

“Enfoques concentrados en la enseñanza, que pasan por alto las
necesidades de aprendizaje del alumno;

Desiguales niveles de pertinencia y relevancia de los contenidos de los
programas respecto a las expectativas de las familias, así como de los
sectores productores de bienes y servicios;

Existencia de profesores con perfiles inapropiados para el adecuado
desempeño de su función;

Débil motivación de la comunidad educativa hacia la innovación;

Falta de instrumentos de evaluación integral y, en general, un avance
insuficiente en la cultura de rendición de cuentas

Formas de administración predominantemente burocráticas y verticales;

Estructuras de gestión de lenta capacidad de respuesta en las oficinas
centrales y en los planteles escolares;

Infraestructura insuficiente para el buen desarrollo de la tarea
educativa;

Insuficiencia de recursos económicos, públicos y privados, destinados
a la educación

Poco interés y escasa participación social en actividades de apoyo a
la educación, la investigación y la cultura.Nota pie: (Secretaría de la Presidencia. Compromiso Social por la Educación
México, agosto de 2002.p.2)

Consideraciones como las precedentes, dan vida a lo que actualmente
intenta establecer en nuestro país el Instituto Nacional de
Evaluación Educativa (INEE), que instaura en nuestro país la cultura
de la rendición de cuentas y la evaluación, pero que en realidad se
ocupa de “lavar la cara” del sistema, a la luz de los resultados que
con sus pruebas “objetivas” y sus exámenes, evidencian en forma
exasperante para el Estado las reales condiciones de atraso educativo
que hoy se viven en México.

Sirvan estos antecedentes para explicarnos la Alianza por la Calidad
Educativa que se presentó el 15 de mayo de 2008, y que en el aspecto de
la evaluación plantea lo siguiente:

Articular el Sistema Nacional de Evaluación, conjuntando las
instancias, procesos y procedimientos existentes.

Evaluación exhaustiva y periódica de todos los actores del proceso
educativo

Asumir un compromiso de transparencia y rendición de cuentas.

Generar políticas públicas a partir de evaluaciones objetivas.

Incidir en la calidad educativa con parámetros y criterios de
desempeño internacionales

Establecimiento de estándares de desempeño:

Por nivel de aprendizaje.

Gestión del centro escolar.

Del docente

Del educando

De padres de familia y tutores.

Infraestructura y equipamiento escolar.

Medios e insumos didácticos para el aprendizaje.

Habilidades y competencias del estudiante por asignatura y grado.

(Tomado del documento Alianza por la Calidad Educativa. 15 de mayo de
2008)

La evaluación, según los tecnócratas que actualmente tienen las
iniciativas desde el poder, habrá de liberarnos del oprobio que hoy por
hoy determina nuestra participación en la OCDE; es el mandamiento vital
que deberá recomponer los valores nacionales y nos garantiza, por fin,
arribar al “ansiado” primer mundo.

Y como parte fundamental de esta vorágine “evaluacionista” se
esgrime como “Espada de Damocles” la llamada Certificación Docente;
si se identifica al causante mayor de las desgracias sistémicas de la
educación mexicana, es el momento entonces de ajustar líneas. En las
propias palabras de la SEP:

CONOCER es un Fideicomiso Público Paraestatal denominado CONSEJO
NACIONAL DE NORMALIZACIÓN Y CERTIFICACIÓN DE COMPETENCIAS LABORALES
con la encomienda de proyectar, organizar y promover en todo el país,
de acuerdo con las disposiciones aplicables, el desarrollo de los
Sistemas Normalizado de Competencia Laboral y de Certificación de
Competencia Laboral (SNCCL) y establecer un régimen de certificación
de la competencia laboral aplicable en toda la República Mexicana,
para:

Dar valor social a la capacidad para el trabajo basada en la
experiencia

IMPULSAR LA MOVILIDAD DE LA FUERZA DE TRABAJO EN EL MERCADO LABORAL
(Subrayado nuestro)

(Portal SEP.CONOCER. Agosto 2008.)

Si consideramos los antecedentes y de manera cuidadosa vamos integrando
el rompecabezas, podremos encontrar que la tal certificación se
complementa en forma exacta con los resultados de las calificaciones que
los alumnos obtengan (particularmente en el ENLACE); si un docente no
obtiene los resultados que se esperan de “su trabajo”, será enviado
a los cursos que de manera “amabilísima” ha implementado la
secretaria del ramo para alinear al discurso oficial a los profesores
que por falta de experiencia y/o preparación profesional, según su
“mágica” percepción, no obtengan los mínimos requeridos por los
“estándares internacionales”; si por desventura el mismo docente
volviese a reprobar las evaluaciones de referencia (aunque los exámenes
no los presenta él, sino sus alumnos) ya no habrían ni amabilidad, ni
cursos de “regularización”… ni trabajo.

El despido docente, realidad oprobiosa en otras naciones de
Latinoamérica que padecen los estragos de la “certificación”
(Colombia, Chile, Perú) se haría presente en nuestra nación; a eso
deberemos agregar el proceso iniciado en 1992 con el Acuerdo Nacional
para la Modernización de la Educación Básica (ANMEB) que a través de
Carrera Magisterial (y hoy con su extensión en la Carrera
Administrativa) fomentaron el individualismo y la sectarización de los
trabajadores de la Educación, todo esto a ciencia y paciencia de las
instancias controladas por el charrismo sindical que no moverán un dedo
en defensa de quienes no son útiles al sistema. Y si no lo creemos,
podemos consultar las declaraciones de la cacique Elba Esther Gordillo
en la presentación de la Alianza, el 15 de mayo de 2008.

Del mismo modo, cuando se pretende la evaluación de los centros
escolares, se propone de manera descarada con los distintos proyectos
(Sec XXI, Tiempo Completo, Escuela de puertas abiertas, Horario ampliado
y el PEC) la competencia entre escuelas, con la deliberada intención de
debilitar y desaparecer los de menor demanda; las escuelas con pocos
recursos de todo tipo, sobrevivirían por algún tiempo con carencias
crónicas y necesidades sin resolver en detrimento de sus respectivos
“usuarios”; obviamente, esas escuelas, como ya se está presentando
con la ENLACE, evidenciarían su poca “rentabilidad” y su desfase de
los “grandes objetivos nacionales”, por lo que su desaparición en
el corto tiempo sería una realidad categórica; se estimularía
entonces la creación de “súper escuelas”, que atenderían a
cientos de alumnos prácticamente sin cambios en la planta docente y
administrativa. Escuelas que por su “prestigio”, serían castigadas
con grupos sobre poblados, pero que ahorrarían al “moderno” Estado
mexicano neoliberal, enormes sumas de dinero, pues el recorte de
instalaciones educativas, maestros, trabajadores administrativos y de
apoyo y los servicios que las comunidades de estas escuelas
proporcionan, sufragarían otros gastos no tan necesarios para el
Pueblo, pero vitales para estimular el “progreso”, “la
rentabilidad” y la “competitividad” del país.

Ante todo lo anterior podrán observarse sin mayor dificultad algunos
elementos inquietantes:

El llamado Sistema Nacional de Evaluación presupone el diseño de
evaluaciones meramente cuantitativas para profundizar el ya de por sí
complejo aparato que en la actualidad determina la aceptación, acceso,
permanencia y certificación final de los estudios realizados en nuestro
país. Hoy es claro que exámenes como PISA, IDANIS, ENLACE,
EXCALE,CENEVAL y los de diversos tipos de certificación estudiantil y
profesional, componen un enorme conglomerado de instancias de
calificación y delimitación académica y laboral que tienden a
masificar estudiantes y trabajadores, pero aún peor, vedar el acceso a
los alumnos con menores capacidades académicas (imputables mayormente a
las carencias estructurales de tipo educativo) a las escuelas, sobre
todo de niveles medio superior y superior, lo que redunda en un auge de
la enseñanza técnica de tipo terminal en los hechos, pues al
incorporar a los individuos al mercado de trabajo con la escasa
calificación de su mano de obra, obligan a la mayoría de posibles
alumnos de educación superior a cancelar definitivamente sus
aspiraciones.

Al plantear la evaluación “exhaustiva” de los protagonistas del
proceso educativo, puede comprobarse que en ningún momento se someten a
evaluación, las instancias de gobierno, los burócratas que controlan
el proceso y los charros sindicales que frenan el avance de la
educación en México por la corrupción y el influyentismo.

Quienes sí estamos en riesgo inminente de perder el trabajo si no
“nos alineamos” con el discurso del neoliberalismo en educación,
somos los docentes y los trabajadores de la educación por la tendencia
“certificadora” que amenaza implementar el gobierno de ultraderecha
en el corto plazo, concretamente a partir del próximo ciclo escolar
2008-2009.

En el rubro de las “evaluaciones objetivas”, nos encontramos con un
típico lugar común de las instituciones de gobierno; sabemos como
maestros y maestras que la evaluación “objetiva” es un sofisma; una
afirmación pedagógica que históricamente es también polémica y que
nos remite a un problema de concepción teórica. Sin embargo, al nivel
que lo maneja el aparato oficial, es una pura exhibición de ignorancia
lo que realizan las autoridades y los charros. Cuando nos desgobierna la
inmoralidad, no puede hablarse tampoco de “transparencia y rendición
de cuentas”, existiendo pruebas contundentes de que los comisionados
sindicales charros, se apoderan de los recursos destinados a
infraestructura educativa y se evade la discusión del problema y más
aún, el castigo a los responsables de estos hechos. El charrismo sigue
manteniendo cientos de zánganos en las oficinas sindicales y en las de
los gobiernos federal y estatales, que garantizan el control político y
la manipulación de procesos sindicales, educativos y hasta electorales
a partir de estos sujetos, que hoy ejemplifican con creces el estado de
descomposición del sistema político en México.

En general, es de concluirse que el verdadero móvil de los presuntos
cambios que en evaluación educativa se pretenden realizar son las
instrucciones que la OCDE y el Banco Mundial han dictado a los
responsables del gobierno mexicano.

Se olvidan la soberanía y el resguardo que debe haber de la identidad
nacional a partir de la educación y se aceptan los dictados del imperio
a cambio de encuadrar social y económicamente a este país en el
neoliberalismo y la economía dependiente.

Por todo lo anterior consideramos como movimiento democrático la
necesidad de difundir el engaño que realizan los funcionarios
educativos y los charros sindicales ; es una obligación histórica
negarnos en forma consciente y consecuente a asumir los costos de la
añeja mala planeación educativa que hoy degenera en las condiciones de
oprobio que se consignan en este trabajo.

El Consejo Central de Lucha de la Sección 10 de la CNTE-SNTE mantendrá
la convocatoria a la movilización permanente contra los excesos
oficiales y la corrupción y el saqueo que perpetran los charros
sindicales contra las instituciones y el servicio educativo que son
derechos irrenunciables del Pueblo mexicano y que sin duda nos generan
el compromiso para la lucha diaria.

¡UNIDOS Y ORGANIZADOS, VENCEREMOS!



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