Nos quitan el trabajo, nos roban la pensión

Ancianos, pobres y sin ahorros
Martes 15 de marzo de 2016
por  OLEP
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Había una vez un lugar en donde las personas jóvenes trabajaban y al llegar a la edad adulta, un importante número podía jubilarse y recibir un pago mensual lo suficientemente adecuado para tener una vida digna el resto de su vida, ¿te suena conocida esta historia? Esto que acabas de leer, hoy en día no es más que la historia de lo que alguna vez pasó en nuestro país. La jubilación digna era posible gracias a la seguridad social, es decir, a un grupo de servicios y prestaciones que el Estado debe garantizar a todos los integrantes de una sociedad. Uno de los principales valores de la seguridad social es la solidaridad; gracias a ella, las personas jóvenes que trabajan aportan una parte muy pequeña de su salario para pagar a los trabajadores jubilados, pues estos hicieron lo mismo mientras trabajaron, así, todos respondemos por las necesidades de todos.

Sin embargo, el gobierno capitalista neoliberal se empeña cada día en decirnos que sólo nosotros podemos hacer algo por nosotros, impone el individualismo y mata la solidaridad. ¿Qué gana al hacer esto? Ni más ni menos que muchísimo dinero.

En los meses recientes fuimos testigos de la estocada final a la seguridad social, esto con la aprobación, por parte de los diputados, de la reforma al PENSIONISSSTE, pero ¿en qué consiste esta reforma?

Quizá primero deberíamos explicar que hasta antes del 2007 los trabajadores del Estado tenían una pensión garantizada en función de los años de servicio. En 2007, el Estado intentó hacer una reforma similar a la del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), la cual trajo como consecuencia las Administradoras de Fondos para el Retiro (AFORES), sin embargo, con la resistencia de los trabajadores, si bien no se pudo detener, se consiguió que todos los trabajadores que ingresaron antes de ese año, conservaran sus derechos, con un artículo denominado “décimo transitorio”, desgraciadamente, el resto, se incorporaba al sistema de “pensiones” bajo los Fondos de Ahorro Para el Retiro, en este caso en particular estos serían administrados por una figura estatal denominada PENSIONISSSTE que, si bien, ya era un fondo de ahorro, no una pensión, parcialmente garantizaba la integridad de este ahorro, con las comisiones más bajas y seguridad del dinero ahí depositado, debido a que era una institución estatal.

En el 2015, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) no conforme con afectar a todos aquellos trabajadores que ingresaron después de 1997 y del 2007, respectivamente, dicta que ya no es posible pagar esas pensiones, y da línea al gobierno mexicano para que, de alguna manera, se incorpore al sistema de fondos de ahorro a aquellos trabajadores que tenían garantizada su pensión. Es decir, propone que aquellos trabajadores en transición gradualmente se incorporen a las AFORES, que el Estado no participe en la administración de los fondos para el retiro, que se incorpore a trabajadores formales y no formales a las AFORES y que se aumente la edad mínima de retiro.

Bajo estas indicaciones, el Estado inició con estas reformas: de momento disminuyó la participación en la administración de PENSIONISSSTE, dejando así los ahorros de los trabajadores a merced de los caprichos del mercado financiero, donde hemos visto que frecuentemente hay pérdidas y nadie se responsabiliza de ellas, además le quita toda responsabilidad al Estado en cuanto a la seguridad social, dejando el futuro de los trabajadores –cuando seamos viejos– a la benevolencia de una alcancía y a nuestra capacidad de quitarnos “10 pesitos al día”, cuando los salarios que recibimos no nos alcanzan ni para comer.

Si juntamos todas las reformas hasta hoy aprobadas, en unos años más seremos un país de ancianos, enfermos, pobres y sin derecho a atención médica, porque no tendríamos como pagarla.

Pero esta situación no es a perpetuidad, se puede revertir a nuestro favor, pero para que los gobiernos no sigan haciendo de las suyas arrebatándonos nuestros derechos hay que organizarnos, aquí en la Organización de Lucha por la Emancipación Popular (OLEP) está tu lugar para contribuir de acuerdo con tus posibilidades y tiempo a la lucha por la vida digna, a la lucha por el socialismo. Ponte en contacto con nosotros para estar atentos y participar en defensa de la salud y la seguridad social.

NOTA: Este artículo fue publicado como parte de la sección TRABAJO del No. 14 de FRAGUA, órgano de prensa de la Organización de Lucha por la Emancipación Popular (OLEP), en circulación desde el 6 de febrero de 2016.

Contacto:
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