CONTRA EL TERRORISMO DE ESTADO: UNIDAD PROGRAMÁTICA Y LUCHA POPULAR

Propuesta presentada por el Frente Oriente al 1er. Encuentro Nacional por la Indignación
Sábado 13 de febrero de 2016
por  Frente Oriente
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A más de tres años de iniciado el actual régimen gubernamental, la política de guerra y represión contra el pueblo caracterizada por la implementación del Terrorismo de Estado continúa en ascenso y sigue cobrando víctimas entre el pueblo trabajador. El sello de la elevación de las formas represivas del Estado se caracteriza por miles de detenidos-desaparecidos, cientos de presos por motivos políticos, decenas de asesinatos por todo el país y, como forma fundamental de doblegar al movimiento social, el intento por cooptar y asimilar a las organizaciones más combativas de nuestro pueblo con la finalidad de asimilarlas a los parámetros de la lucha “legal”, esto es, hacerlas funcionales al sistema sin la necesidad de que sean destruidas.

Así, las cosas para el movimiento social organizado se complican y muchos de los más firmes luchadores sociales son encarcelados y sentenciados a penas excesivas con la intención de truncar su acción política consecuente. La reclusión penitenciaria como “castigo ejemplar” busca generar una tendencia de desmovilización y desánimo en la lucha popular. Rubén Sarabia Sánchez “Simitrio”, líder de la Unión Popular de Vendedores y Ambulantes “28 de Octubre”; Nestora Salgado, Arturo Campos, Gonzalo Molina, miembros destacados de la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias - Policía Comunitaria (CRAC-PC) , decenas de presos del magisterio democrático, entre ellos los integrantes de la Sección 22 de la CNTE, entre cientos más, son ejemplos elocuentes de esta política legaloide que, mediante montajes ridículos, mantiene secuestrados a nuestros compañeros con la privación de su libertad.

Por otra parte, el asesinato político hoy se convierte en una práctica ordinaria en las formas represivas del Estado. Los arteros asesinatos de los maestros Claudio Castillo y Antonio Vivar, miembros de la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación de Guerrero (CETEG); la matanza del 26 de septiembre de 2014 en Iguala donde perdieron la vida tres compañeros normalistas de Ayotzinapa; la ejecución de los cuatro comunitarios de la CRAC-PC “La Patria es Primero” en Tixtla, Guerrero; las 22 ejecuciones realizadas por el Ejército Mexicano en Tlataya, Estado de México; el asesinato de los niños Heriberto Reyes García en Ostula, Michoacán y de José Luis Tehuali Tamayo en San Bernardino Chalchihuapan, Puebla; la ejecución de Héctor Santiz en Chiapas y el intento de asesinato político contra cinco militantes del Frente Nacional de Lucha por el Socialismo (FNLS) en la Ciudad de México; o el execrable asesinato del joven militante del Frente Popular Revolucionario (FPR), Gustavo Salgado. Estas masacres marcan una tendencia en las prácticas del Estado a través de sus órganos represivos: las ejecuciones sumarias y extrajudiciales con un inconmensurable despliegue de violencia.

En este sentido, el crimen de lesa humanidad cometido contra los 43 estudiantes de la Normal Rural Isidro Burgos, en Iguala, deja al descubierto la esencia del Estado burgués y desnudan el carácter pro fascista del régimen. Hoy, el caso de los 43 normalistas, de los cientos de presos y procesados políticos, así como los millares de detenidos-desaparecidos, como los luchadores sociales Edmundo Reyes Amaya y Gabriel Alberto Cruz Sánchez, deja muy claro hasta dónde el Estado está dispuesto a llegar con la finalidad de permitir el proceso de despojo popular necesario para la reproducción ampliada del capital. El Estado como máquina asesina al servicio de la burguesía y sus nefastos intereses.

No obstante esta política de guerra y represión contra nuestro pueblo -que se manifiesta en la implementación del Terrorismo de Estado-, la perpetración de estos crímenes ha permitido que nuestro pueblo pueda intensificar la denuncia y la movilización; empero, debido a la diversidad de posiciones e intereses políticos, la acción de las masas ha tenido matices que denotan la capacidad de respuesta en dos sentidos fundamentales: por un lado están quienes intentan reformar el sistema, los que sueñan con regresar a los tiempos del supuesto Estado benefactor con la intención de hacer que el sistema se vuelva menos salvaje y cruel o -peor aún- regresarlo al esquema planteado por la Constitución de 1917; son éstos quienes encomian la “lucha legal, civil, pacífica y electoral ” propia del reformismo y del oportunismo que busca fundamentalmente coartar la combatividad y elevación de las formas de lucha de nuestro pueblo. Por otro lado se encuentran quienes luchan por transformar radicalmente -o sea de raíz- este sistema de opresión, explotación y miseria; quienes desde la organización y la lucha popular estimulan la combatividad popular y se caracterizan por una posición clasista entendiendo de manera clara a la burguesía como enemigo de clase. Con esta segunda posición nuestra organización, el Frente Oriente, está totalmente de acuerdo y plenamente identificada. Estas dos posiciones son las que han luchado de manera permanente en el seno de todos los intentos por establecer un referente unitario de lucha popular, así como en todos los terrenos de la batalla por la emancipación de nuestro pueblo oprimido y explotado.

Y no obstante este panorama, la organización popular crece, se desarrolla y se foguea de manera decisiva elevando sus formas de organización y de conciencia. No obstante, el Estado apuesta a la aniquilación de la movilización y resistencia popular mediante el empleo de organizaciones clientelares y facciosas, las que desde el más “combativo” discurso se empeñan en confundir al movimiento desde sus perspectivas conciliadoras y liquidacionistas que, de antemano, pactan con el Estado por canonjías e intereses mezquinos y facciosos, incluso señalando, difamando y aislando a las expresiones más combativas y consecuentes en la lucha social. Son estas organizaciones oportunistas quienes preparan el clima propicio de linchamiento para la acción represiva y selectiva del Estado. Sin duda, es ésta otra forma represiva altamente efectiva que el Estado emplea para derrotar la organización de nuestro pueblo.

En este sentido, el panorama de la lucha de clases y de la lucha contra el oportunismo nos obliga a intensificar el proceso de organización y politización de las masas. Es ineludible arroparnos con la herramienta científica del marxismo-leninismo, proletarizar la conciencia que nos permita orientarnos de manera correcta en la coyuntura de agudización de la lucha de clases para, así, poder luchar por la emancipación total de las masas explotadas.

En consecuencia, consideramos que este Primer Encuentro Nacional por la Indignación debe proponerse crear una coordinación o frente nacional de lucha, clasista, independiente, absolutamente ajeno a la simulación del sistema de partidos burguesas y del sistema electoral, que base su unidad en la lucha ideológica permanente y que avance en una política de ruptura con el sistema y no en su reconocimiento. En este sentido, creemos que las características que debe poseer este referente unitario son:

a) Debe contar con un programa de lucha que no sólo sea la suma de las demandas de las organizaciones aquí presentes, sino las demandas necesarias para lograr la transformación cualitativa de la sociedad;

b) No debe ser un órgano de validez de la institucionalidad burguesa, sino practicar una política de abierta ruptura contra el sistema. En este sentido, el proceso electoral, como institución burguesa, no tiene ninguna cabida;

c) Debe impulsar, como tarea sustancial, el estímulo y desarrollo de la organización democrática, incluyente y directa de la sociedad a través de la generación, articulación, implementación, construcción, creación y/o coordinación de asambleas o consejos populares, obreros, campesinos, estudiantiles, etc. como herramienta de transformación social;

d) Debe clarificar de manera notable quién o quiénes son los enemigos a vencer de manera concreta y trabajar en el despliegue de la lucha unitaria contra ellos.

e) Para que pueda surgir un referente nacional que sea capaz de aglutinar a todos los sectores en lucha de nuestro pueblo es necesario rebasar su carácter gremial-reivindicativo inmediato en favor de objetivos más amplios y de transformación social.

Así las cosas nuestra organización, el Frente Oriente, propone para la construcción del programa nacional de lucha el análisis de los siguientes planteamientos:

1. PRESENTACIÓN CON VIDA DE TODOS LOS DETENIDOS-DESAPARECIDOS DEL PÁIS, DE AHORA Y DEL PASADO. APERTURA INMEDIATA DE TODOS LOS CUARTELES MILITARES, CENTROS DE ILEGAL DETENCIÓN A LAS VÍCTIMA DE DESAPARICIÓN FORZADA.

En este punto consideramos que una tarea fundamental para el movimiento popular es no permitir que los detenidos-desaparecidos, y en general todas las víctimas del terrorismo de Estado, queden en el anonimato. Existen miles de casos de desaparición forzada que el movimiento social en su conjunto debe sistematizar, documentar y enarbolar de manera franca y decidida.

El otro punto que nos parece necesario es la imperiosa necesidad de abrir los cuarteles militares, pues históricamente es en estos centros donde se mantiene en ilegal detención a las víctimas de la desaparición forzada.

2. ESTÍMULO, CREACIÓN Y CONSOLIDACIÓN INMEDIATA DE ESTRUCTURAS POPULARES, AUTÓNOMAS Y DEMOCRÁTICAS, AJENAS A LA ACTUAL INSTITUCIONALIDAD BURGUESA DECADENTE, PARA QUE DESDE LA LEGÍTIMA AUTORIDAD NACIDA EN EL SENO MISMO DEL PUEBLO, SE INVESTIGUE, SEÑALE, ENJUICIE Y CASTIGUE A TODOS Y CADA UNOS DE LOS RESPONSABLES DE CRÍMENES DE LESA HUMANIDAD CONTRA EL PUEBLO DE ACUERDO A LEYES POPULARES REVOLUCIONARIAS.

Es necesario castigar a los responsables de crímenes de lesa humanidad y en este sentido estamos absolutamente claros en que estos son crímenes de Estado y el responsable ha sido, evidentemente, el Estado. Hemos dicho que este crimen de lesa humanidad es resultado de una política nefasta de Terrorismo de Estado, por lo tanto se convierte en un verdadero contrasentido que le exijamos al Estado “castigo a los responsables”, pues él es el responsable. Por ello consideramos que la única forma posible de castigo real a los responsables de estos funestos crímenes es el que pueda desarrollar y ejercer el pueblo organizado. Así, creemos firmemente que sólo cuando sean derribadas las podridas instituciones actuales y sustituidas por órganos de poder popular mediante la generación de asambleas o consejos populares la justicia será no una petición, sino una realidad que llegará de manera inexorable de la firme mano de la fortaleza popular.

3. LIBERTAD INMEDIATA E INCONDICIONAL A TODOS LOS PRESOS Y PROCESADOS POR MOTIVOS POLÍTICOS Y DE CONCIENCIA. ELIMINACIÓN INMEDIATA DE LOS DENOMINADOS “DELITOS POLÍTICOS” DEL CÓDIGO PENAL FEDERAL Y DE LOS CÓDIGOS PENALES LOCALES. CASTIGO POPULAR INMEDIATO A LOS LEGISLADORES QUE HAN APROBADO LAS DOLOSAS MODIFICACIONES PENALES EN CONTRA DEL PUEBLO EN LUCHA.

Este es un punto programático sustancial. Consideramos que es una tarea urgente desplegar la más firme lucha por la liberación de todos y cada uno de los presos por motivos políticos y de conciencia en el país. Asimismo, creemos que se debe desarrollar una lucha firme por los procesados políticos que se han convertido en rehenes del Estado ante cualquier despliegue de lucha social. Igualmente, valoramos que es necesaria la lucha en contra de las leyes penales represivas que se han implementado en cada rincón del país con la finalidad de definir y agravar de manera dolosa los llamados “delitos políticos”, situación que se convierte también en una privación no sólo a la libertad, sino a la libre manifestación y a la protesta.

4. ELIMINACIÓN ABSOLUTA E INMEDIATA DE LAS DENOMINADAS REFORMAS ESTRUCTURALES Y EL CONTROL OBRERO DE TODAS LAS INDUSTRIAS Y SECTORES ESTRATÉGICOS DEL PAÍS.

Esto es una necesidad por la supervivencia misma de nuestro pueblo, de sus recursos naturales, de su estabilidad y de su medio ambiente. Pero el nivel de eliminación de dichas reformas estructurales no se puede dar en el ámbito legal; eso es un contrasentido. La legalidad burguesa está diseñada, justamente, para el control social, para la subordinación completa de los desposeídos en favor de nuestros opresores. Pensar que desde la batalla jurídica se pueden eliminar tan lesivas e ignominiosas reformas es no entender quién es el enemigo y qué papel juega el sistema jurídico-penal en la consolidación del poder de los opresores. En este sentido, sostenemos que las reformas van a caer en la medida en que derribemos la institucional represora vigente y la sustituyamos por la auténtica institucionalidad proletaria y popular que expresa legítimamente la voluntad del pueblo.

5. POR LA DESTRUCCIÓN TOTAL DEL APARATO DE ESTADO BURGUÉS TERRATENIENTE REPRESOR, DE SUS INSTITUCIONES Y DE SUS ÓRGANOS EJECUTIVOS, LEGISLATIVOS Y JUDICIALES Y SUS LEYES OPROBIOSAS. CON ELLO, ABRIR PASO AL ESTABLECIMIENTO DE UNA REPÚBLICA DEMOCRÁTICA POPULAR REVOLUCIONARIA SUSTENTADA EN UN ÓRGANO DE PODER POPULAR EMANADO DE LA ORGANIZACIÓN ASAMBLEARIA DE BASE ESTIMULADA Y CONSTRUIDA PROGRAMÁTICAMENTE POR ESTA REFERENTE UNITARIO.

En otros espacios unitarios mucho se ha hablado de derrocar al presidente bajo la consigna de “Fuera Enrique Peña Nieto”. Esta es una consigna necesaria, pero no suficiente. Enrique Peña Nieto (EPN) es el más grotesco instrumentador de todas las políticas oprobiosas contra nuestro pueblo. A este sujeto le ha tocado estar al frente del aparato de Estado para ser, desde luego, un criminal más que ha implementado las políticas de violencia contra la sociedad. Empero, él no es el verdadero responsable de estas políticas, ni de su diseño ni de su administración contra el pueblo. Es el empleado más ruin y execrable de la burguesía imperialista y del aparato de Estado que la representa en la coacción contra los mexicanos. EPN puede caer e irse, pero de ninguna manera eso significaría un cambio real en las políticas de despojo, crimen, represión y asesinato que se han instrumentado contra el pueblo.

La única forma de arribar a un verdadero país democrático y justo es no sólo derrocando a EPN, sino terminando con todo el aparato de Estado que beneficia a la poderosa burguesía en contra del pueblo trabajador. La construcción de una verdadera república democrática popular revolucionaria implica el ascenso del poder popular. La caída de Paña Nieto no significa que transitemos a un gobierno obrero, campesino y popular; esa es tarea de construcción del pueblo, la caída del títere será una consecuencia inevitable del ascenso revolucionario popular.

Que valga y se haga valer el debate y la propuesta en beneficio de nuestro pueblo en el seno de este referente unitario en construcción. Creemos firmemente que sin una discusión seria, abierta y fraterna y sin la toma de acuerdos en torno a los puntos programáticos que hemos planteado en este texto, la coordinación o frente nacional no tendrá más relevancia que todas la experiencias unitarias anteriores. Por lo pronto, fraternalmente compartimos nuestras propuestas.

¡¡TODO EL PODER A LAS ASAMBLEAS POPULARES!!

¡¡POR LA EMANCIPACIÓN DE LA CLASE TRABAJADORA!!

FRENTE ORIENTE
Proletario y combatiente!!

Contacto:
frenteorientepopular@gmail.com
http://frenteoriente.blogspot.mx


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