Las transformaciones sociales son obras colectivas

El individualismo debilita la organización
Viernes 27 de junio de 2014
por  OLEP
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El primero de abril de 1901 Diódoro Batalla, Ricardo y Jesús Flores Magón, entre otros, fundaron la Asociación Liberal Reformista con el objetivo de “propagar y difundir por todos los medios permitidos por las leyes las ideas liberales y democráticas…[1] que debían regir a México y fomentar “el sufragio libre”.

Esta Asociación se pondría en contacto con el Club “Ponciano Arriaga” de San Luis Potosí para adherirse a éste y hacer causa común contra la dictadura de Porfirio Díaz.

Así comenzaban Ricardo y Jesús su camino en los intentos de crear formas de organización que les permitieran seguir la lucha en contra de la dictadura, esta forma no respondía a los deseos personales de estos luchadores sino al grado de desarrollo que en ese momento existía dentro del movimiento contra Díaz, tampoco se organizaron como una manera de reafirmar su individualidad sino por la consciencia que nacía de la necesidad de organizarse para realizar sus aspiraciones de libertad que significaban, en ese momento, que el pueblo por lo menos pudiera votar en la elecciones con libertad y que su voto fuera respetado.

Para 1904 se habían formado cerca de 200 clubes liberales. Todos fueron víctimas de la represión de la policía y el ejército, por este motivo varios liberales se refugiaron en los Estados Unidos y desde ahí reiniciaron la publicación de Regeneración periódico independiente y de combate. En septiembre de 1905 Ricardo Flores Magón, Juan Sarabia y Antonio I. Villareal, entre otros, hacen un llamado para unificar al Partido Liberal Mexicano y constituyen lo que ellos llamaron Junta Organizadora del Partido Liberal Mexicano (PLM). Llamaban a todos los ciudadanos que desearan luchar contra la dictadura y estuvieran de acuerdo con el manifiesto del PLM a afiliarse, la afiliación podía ser individual o de forma colectiva, sus obligaciones eran enviar sus aportaciones económicas mensualmente, reunirse para discutir los asuntos políticos del país y por supuesto leer, discutir y distribuir Regeneración. La afiliación era secreta y se aceptaba que la Junta no diera a conocer a todos los integrantes del PLM quiénes se habían afiliado a éste.

Los continuos encarcelamientos, la tortura, los fusilamientos, el asesinato de los liberales imponían esta nueva forma de organización en la cual el secreto era un medio para la sobrevivencia y la continuidad de la lucha contra la dictadura, así como lo era el trabajar desde el exilio.

El PLM logró crear muchos adeptos, quienes reconocían como su bandera de lucha el Programa del Partido Liberal en el cuál se expresaban sus objetivos de lucha y las medidas económicas, políticas y sociales que pretendían aplicar en el momento en que Porfirio Díaz fuese derrocado de la presidencia. En 1906 el PLM declaraba: “Luchamos por la patria, por todos los oprimidos en general, por el mejoramiento de todas las condiciones políticas y sociales de nuestro país, para beneficio de todos[2].

Los integrantes del PLM luchaban por todos los oprimidos, pero no como personas aisladas de ellos, parte de su lucha iba dirigida a que los oprimidos se organizaran con ellos, a que “abrieran los ojos” y se convencieran de la necesidad de luchar para lograr “Reforma, Libertad y Justicia”; los integrantes del PLM no eran individuos que buscaban liberarse a sí mismos sin coordinación con un ente colectivo ni tampoco eran individualidades que no reconocieran ninguna autoridad, por el contrario, los integrantes del PLM eran luchadores abnegados y disciplinados y por eso declaraban: “La única autoridad que reconocemos mientras se establezca un gobierno elegido por el pueblo es la Junta Organizadora del Partido Liberal.” [3]

El organizarse como partido tampoco limitó su actividad, por el contrario les permitió una mejor distribución de sus fuerzas, obtener mayor información de lo que sucedía en todo el país y formar una amplia red de personas que distribuían Regeneración. Después de 1906 el PLM organizó las primeras insurrecciones armadas en contra de la tiranía, intentó incorporar a éstas al pueblo oprimido que sufría las injusticias y la persecución por parte de un gobierno que estaba al servicio de los ricos mexicanos y extranjeros; que vendía todo: tierra, minerales, aguas, ríos, y que asesinaba sin piedad a los inconformes.

El PLM siguió existiendo hasta después de lo que conocemos como el inicio de la Revolución en noviembre de 1910 y desarrolló otras formas organizativas y de lucha contra la tiranía de Díaz y después contra la dictadura de la clase burguesa, pero todas esas formas organizativas y de lucha tuvieron como fundamento el esfuerzo colectivo y no la llamada individualidad que tan sólo es una forma de egoísmo que destruye la organización y debilita la lucha del pueblo oprimido por la construcción de una sociedad más justa e igualitaria.

[1] Acta de Instalación de la Asociación Liberal Reformista. Regeneración, n. 33. 7 de abril.

[2] Proclama a la nación del Partido Liberal Mexicano. Septiembre de 1906.

[3] Ídem.

NOTA: Este artículo fue publicado la sección RECUPERANDO LA HISTORIA del No. 1 de FRAGUA, órgano de prensa de la Organización de Lucha por la Emancipación Popular (OLEP).

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