Pronunciamiento político: Las formas de lucha, creatividad del pueblo

Miércoles 29 de octubre de 2014
por  Frente Nacional de Lucha por el Socialismo
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A los compañeros normalistas de la normal rural “Raúl Isidro Burgos” de Ayotzinapa y FECSM
A los medios de comunicación nacional e internacional
A los organismos defensores de los derechos humanos
A las organizaciones populares, democrática e independientes
Al pueblo en general

Saludamos y abrazamos fraternamente a los compañeros normalistas de la normal rural “Raúl Isidro Burgos” de Ayotzinapa y Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas de México, a propósito de la sagacidad y demostración de combatividad puesta en escena en los acontecimientos del pasado fin de semana, a la vez que externamos nuestra opinión ante estos hechos y las versiones que de ellos se han desprendido.

Los apologistas del estado de derecho oligárquico no escatiman recursos retóricos para conceptualizar como actos “delictivos y vandálicos” cada acto de manifestación que promueve el pueblo como acciones políticas de masas, utilizan eufemismos y conceptos criminalizadores, para preparar el terreno de la represión; sin embargo, cuando se trata de hacer el juego a la estrategia contrainsurgente de paramilitarismo, declaran a los cuatro vientos y defienden como los paladines de la democracia a los otrora brazo ejecutor del paramilitarismo.

Lo sucedido este fin de semana en la capital del estado de Guerrero es un acto de justicia popular, donde jóvenes hicieron un acto de congruencia política e identidad de clase, depositaron en las manos proletarias lo que se enajena del trabajo obrero, es decir, dejaron que gente del pueblo tomara libremente productos de primera necesidad de algunos consorcios oligárquicos y firmas del capital financiero en nuestro país.

Parece poco lo que han hecho con las masas proletarias, han desangrado al pueblo, pero principalmente a su juventud, la han vilipendiado de la manera más ruin y aún se espera que el pueblo se sume como un espectador más. El responsable está a la vista, Enrique Peña Nieto como representante del Estado mexicano y en orden descendente los demás niveles de gobierno. Detrás de ellos se esconde las firmas oligárquicas, las cuales hoy pretenden amasar cuantiosas fortunas en detrimento del pueblo trabajador.

No sorprende el hecho de que hoy se haya decidido des enajenar mercancías de consorcios oligárquicos, esto lo único de demuestra es que el pueblo se ha dado cuenta del verdadero responsable de su desgracia y hacia este está fijando la mira. Desde luego que esto no exime de culpa a los títeres que cambian cada sexenio, no obstante, la lucha se dilucida cada vez en toda si nitidez, como lucha de clases con carácter irreconciliables, producto de la contradicción entre el capital y el trabajo.

“Actos vandálicos” y otros sofismas como “no se puede combatir la violencia con violencia” son algunos de los que se han esgrimido para tratar de coartar la creatividad de un pueblo que exige justicia. No se está en momentos para ser espectadores y solo emitir juicios a priori según nuestros conceptos neokantianos del derecho, sin embargo, con estas y otras posiciones se defiende un bando y este es de los explotadores y opresores.

La causa es justa pero el método no, llaman las voces timoratas que en momentos de algidez de la lucha de clases, tratan de limitar la creatividad del pueblo en resistencia. Tomar por la vía de los hechos lo que nos es enajenado en el trabajo, solo se puede explicar desde el punto de vista de que a nivel de que las contradicciones se van agudizando, se agudiza también la visión proletaria para comprender la esencia del fenómeno, es decir, para entender que el fondo del asunto es la producción capitalista.

El Estado es quien tiene la patente de la violencia, el pueblo solo responde a esta de muchas maneras; la creatividad para enfrentar la violencia está marcada por la crudeza en cómo esta se manifiesta contra el pueblo y en razón de la agudización de la lucha de clases, de tal manera que en momentos de repunte y crisis, los apologistas del estado de derecho oligárquico reclaman que el Estado cumpla con su función, cuando este es reprimir y someter.

Resultan grotescos los llamados a no actuar al margen de la legalidad, haciendo alusión a que se debe respetar las instituciones políticas de un Estado que es el responsable del baño de sangre en que han tratado de ahogar al pueblo y sus organizaciones. ¿Acaso no es el Estado el que actúa en la ilegalidad con sus bandas paramilitares? ¿No es el Estado mexicano el que se ha preparado a lo largo de estos años la coartada perfecta para ejecutar, detener-desaparecer mediante el sofisma del combate a la delincuencia organizada y el narcotráfico?

El pueblo ha ubicado con mayor nitidez a sus explotadores y opresores, ha ubicado las insignias que se han manchado de sangre de nuestros hermanos de clase; ante estos hechos pedir indiferencia, pasividad y resignación es una grosería. El llamado es a resistir combativamente, exigir de múltiples manera que los compañeros normalistas regresen a sus hogares con vida y el libertad.

La maniobra perversa de querer endosar la responsabilidad solo al gobierno municipal junto a sus policías, es un acto evasivo para dejar en la impunidad a los demás niveles de gobierno. En una acción de esta naturaleza es irrisorio que las instancias superiores no tengan conocimiento de lo que en las inferiores se realiza, máxime cuando han operado la panacea para recobrar la “tranquilidad”, el mando único.
Rechazamos categóricamente la supuesta filtración de que los 43 normalistas hayan sido ejecutados y/o calcinados. Lo que esto representa es quitar el filo de las movilizaciones y hacer que la resignación se apodere de los familiares de las víctimas y compañeros de lucha, finalmente termina haciendo el papel nefasto de la conciliación y falsa pasificación.

No debe quedar duda que este crimen es de Estado, que se configura como crímenes de lesa humanidad, cumpliendo estrictamente los estándares que el derecho internacional exige para que se tipifique de esta manera, es decir, se aplica de manera sistemática y recurrentemente hacia un sector específico, en este caso, estudiantes normalistas agrupados en un referente político nacional, la FECSM.
Por ningún momento se debe entender que las órdenes de aprehensión contra José Luis Abarca y su esposa, y la salida de Ángel Aguirre Rivero del ejecutivo estatal, son muestras de que la justicia está llegando. Insistimos, es solo una maniobra para cubrir con el manto de impunidad a las instancias castrenses, policía federal, marina, ejército federal y por supuesto, Enrique Peña Nieto.

¡Vivos los llevaron, vivos los queremos!
¡A los desaparecidos, preséntenlos ya

Fraternalmente
Frente Nacional de Lucha por el Socialismo


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