El alucinógeno: El engaño detrás de la evaluación magisterial

Lunes 15 de abril de 2013
por  El ReVu
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Parte I

No es la primera vez que un gobierno toma un concepto y lo utiliza a conveniencia. Como siervos del capital, modifican el sentido y significado de cuantiosas palabras para acomodarlas a sus intereses. Calidad o Competencia, por ejemplo, son inmediatamente tachadas de neoliberales y privatizadoras, sobre todo cuando se utilizan en el ámbito educativo. Pero, ¿estas palabras nacieron del sector empresarial? O ¿fueron los empresarios quienes las resignificaron y apropiaron?

Solo hay que recordar lo que nos dice Slavoj Žižek en su libro En defensa de la intolerancia: “las ideas de la clase dominante no son siempre de la clase dominante”.

Hoy, ese fenómeno ocurre con la evaluación. El neoliberalismo intenta apoderarse del concepto, lo promociona como un producto innovador para la educación, intenta crear una necesidad y nos quiere vender la solución.

No es un hecho casual, que mientras locutores de radio, conductores de TV e intelectuales orgánicos discuten sobre la imperiosa necesidad de evaluar al sector educativo para medir sus índices de calidad, se conformen empresas que ofrecen sus servicios para atender estas nuevas “necesidades” de las Instituciones Educativas.

Esto significa el empoderamiento y legitimación de organismos del sector privado por parte del Estado, para que sean ellos quienes dicten los criterios por los cuales se medirá la calidad educativa. Un ejemplo emblemático es el caso del Centro Nacional de Evaluación para la Educación Superior (Ceneval), el cual pretende hacer obligatorios sus exámenes EGEL para ser aplicados en todas las licenciaturas del país, como requisito indispensable para el proceso de titulación, negando por completo la autonomía, que para este rubro, tienen muchas universidades.

Aquí está el primer engaño, la evaluación no es una moda, siempre ha existido, nadie puede negar su importancia dentro de la práctica educativa, o sus fines para la mejora de los procesos académicos y administrativos, sin embargo, no es un simple instrumento para medir la calidad de una institución educativa ni la competencia de un egresado, es un proceso sistemático que permite la toma de decisiones, pero partiendo de un ejercicio democrático, en el cual, evaluador y evaluado dialogan para determinar los criterios.

Si esto pasa con el concepto de evaluación, imaginen como han manipulado todo el juego de palabras entorno a ella. Pero de esto nos ocuparemos en el próximo alucinógeno.

Alucinando: Pues dice Gabino Cue que él sacó al PRI de Oaxaca y cuando quiera lo mete de nuevo. La ilusión de la alternancia se les fue por el caño. ¡Felices elecciones! amigas y amigos oaxaqueños.

Hasta el próximo lunes

@elrevu


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