Obama vs Osama

Jueves 4 de abril de 2013
por  Iván Rincón Espríu
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Las dos primeras dramatizaciones cinematográficas de la operación militar que, según la versión oficial, dio muerte a Osama Bin Laden en la noche del 1 al 2 de mayo de 2011, también tienen en común las fechas previstas inicialmente para sus estrenos unos días antes de los comicios presidenciales en Estados Unidos, por lo que parecen concebidas como colofón de la campaña electoral de Barak Obama en pos de su reelección. Se trata de Seal Team Six: The Raid on Osama Bin Laden, dirigida por John Stockwell con guión de Kendall Lampkin, y Zero Dark Thirty, de Kathryn Bigelow y Mark Boal. 

Además de la polémica por la premier televisiva de Seal Team Six, el congresista republicano Pete King, presidente del Comité de Seguridad Nacional en la Cámara de Representantes, denunció que la administración Obama había dado información secreta "de alto nivel" a la directora y el guionista de Zero Dark Thirty, y la Casa Blanca, por su parte, aclaró que sólo se les había informado sobre el papel del presidente en la redada contra el máximo líder de la red Al Qaeda.

El estreno de La noche más oscura, como fue titulada en España, estaba programado para octubre, pero Sony Pictures Entertainment, su compañía productora y distribuidora, lo pospuso para después de las elecciones, hasta el 19 de diciembre, limitado a unas cuantas salas de exhibición, por lo que no influyó en las preferencias de los votantes. El día de la premier, sin embargo, el Comité de Inteligencia del Senado solicitó por escrito al director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA por sus siglas en inglés), Michael Morrell, los documentos entregados a los cineastas, pues la película revela el uso de interrogatorios con torturas en la localización de Bin Laden. “Aunque esa información es incorrecta —dicen los senadores en su carta—, está en consonancia con declaraciones públicas hechas por el exdirector del Centro Antiterrorista de la CIA, Jose Rodriguez, y el exdirector de la CIA, Michael Hayden”. Durante sus primeros días de mandato, en 2009, Obama canceló el programa de detenciones e interrogatorios con "técnicas coercitivas" de la CIA, según los senadores.

El estreno limitado en diciembre sirvió para que la película contendiera por los premios Oscar; su nominación en cinco categorías, incluidas las de mejor película y mejor guión original, la catapultó en enero hasta el primer lugar de taquilla con 24 millones de dólares recaudados en su primer fin de semana de estreno a escala nacional. Una vez que Objetivo: Bin Laden, como se le llamó en Hispanoamérica, fracasara en la entrega del Oscar, al llevarse nada más una estatuilla ex aequo, en febrero, el Senado cerró su investigación sobre la presunta filtración de información secreta o clasificada.

Los Navy SEAL’s van al cine

Seal Team Six (Equipo SEAL 6) es un cuerpo militar de élite —antiterrorista, entre otras cosas— perteneciente a la armada gringa y disuelto en 1987, al que reemplazó el Grupo de Desarrollo de Guerra Naval Especial (NSWDG por sus siglas en inglés). Seal es acrónimo de Sea, Air and Land (Mar, Aire y Tierra).
Estados Unidos cuenta con dos Unidades de Misiones Especiales, oficialmente reconocidas; una opera en el Pacífico y otra en el Atlántico; la primera es conocida informalmente como Fuerza Delta y la segunda como Equipo SEAL 6, el nombre de su antecesora, así llamada en su momento para despistar a los espías soviéticos sobre el número de unidades operantes, según la creencia popular. Esta unidad tiene su origen en el fracaso de la operación militar Garra de Águila que en 1980 intentó rescatar a los 66 empleados de la embajada gringa en Irán durante la crisis de los rehenes. Aunque las Unidades de Misiones Especiales pretenden ser secretas, algunos medios informativos han identificado a cuatro. 
El actual NSWDG, antes Seal Team Six, es la unidad especial que tomó por asalto la guarida de Osama Bin Laden, según la versión oficial; de ahí que la película de John Stockwell tenga ese título, aunque el original es Code Name: Geronimo, pues primero se dijo que la operación había tenido el nombre de Gerónimo para referirse en clave al principal cabecilla de Al Qaeda, y después que había sido Lanza de Neptuno…

Editada con escenas muy rápidas al estilo de un video clip, la cinta dura 90 minutos y alterna el desarrollo de la acción con testimonios ficticios de los protagonistas y algunas imágenes reales (en movimiento y fotos fijas) de Barak Obama y miembros de su gabinete, como un intento de parecer documental. En los testimonios, los comandos Navy SEAL’s y la agente de la CIA que descubrió el escondite de Bin Laden —aquí llamada Vivian— comentan el aspecto personal del episodio sin informar un ápice. 

Aunque prepotentes y soberbios, los personajes reales contrastan con los actores y sus expresiones forzadas, sus actitudes corporales demasiado mamonas y sobreactuadas, especialmente las del viejo capitán de corbeta. Los agentes de la CIA en Pakistán son torpes y burdos, nada discretos.

Acorde con la dinámica y el ritmo, estética de la brevedad, la economía de algunos diálogos resulta más odiosa que el terrorismo. Las secuencias de acción parecen videojuegos; unas escenas con filtro azul del preámbulo se repiten a mitad de la película y al final. La música en general es repetitiva y pobre…

Un prisionero interrogado en Guantánamo bajo amenaza de entregarlo a la "inteligencia saudí" para que lo degüelle vivo, suelta el nombre que servirá como pista para dar con el terrorista mayor. Aquí no hay más tortura que la sicológica.
El argumento, en adelante, prácticamente se reduce a la operación militar desde su preparación, el entrenamiento del equipo en una réplica del complejo residencial ubicado a las afueras de Abbottabad, al norte de Pakistán, algo sobre las vidas particulares de los soldados (en una sola secuencia, varios chatean con sus familiares), la rivalidad entre dos de ellos (el joven líder y el más macho).

En esta cinta, la unidad especial ignora el objetivo de su misión hasta que la realiza y resulta una operación quirúrgica, sin bajas entre las mujeres y los niños que habitan la casona fortificada; tampoco entre los gringos, que ni siquiera una herida sufren; el saldo es de cuatro hombres muertos, entre ellos Bin Laden y su hijo, y cero daños colaterales, salvo por el desplome de un helicóptero… Los gringos de película no matan gente inocente ni torturan; al menos en este caso, esa es una de las premisas.

Ese mismo día, el presidente de los Estados Unidos anuncia públicamente, con voz de locutor, el éxito de la incursión militar al escondite del buscado terrorista y alude al fracaso de la administración anterior en este sentido. Sobreviene la grandilocuencia y el patrioterismo exacerbado. "Hoy es un buen día para ser estadounidense", dice el más macho en su testimonio. En el cuartel de la CIA están de fiesta: sonrisas, abrazos, mucho júbilo (lo mismo veremos después en Argo, de Ben Affleck, por otra causa).

En 2011, la popularidad de Obama iba inexorablemente a la baja por el incumplimiento de sus promesas de campaña, el estancamiento económico del país y el bloqueo de su gobierno en el Congreso, cuando la muerte del presunto cerebro del 11-S la hizo repuntar. La película sobre dicha muerte, que la presenta obviamente como una gran hazaña, fue transmitida por el canal de National Geographic el domingo 4 de noviembre, dos días antes de los comicios presidenciales en Estados Unidos, sin que la Casa Blanca, el Departamento de Estado, el Pentágono, la CIA o alguna otra instancia gubernamental desmintiera o confirmara su contenido. Dos días después, el mandatario fue reelecto.
Seal Team Six: The Raid on Osama Bin Laden, por lo demás, no hace ni el más mínimo aporte al cine y mucho menos a la divulgación histórica; es un trabajo tan mediocre, intrascendente y menor que, salvo por su contexto político y militar, toda crítica le hace un inmenso favor. Stockwell había dirigido, también el año pasado, Dark tide (Aguas profundas), un bodrio que, aparte de mal hecho, es deshonesto y hasta fraudulento, y tampoco merece más comentarios.

La oscuridad de las 00:30

Zero Dark Thirty, en cambio, es un esfuerzo ambicioso que, durante 156 minutos, con un presupuesto de 40 millones de dólares, abarca lo medular de la investigación que tardó casi una década en localizar al enemigo público número uno de Estados Unidos, según la versión oficial, autor intelectual de los ataques terroristas que asesinaron a más de tres mil personas el 11 de septiembre de 2001. Concebido inicialmente como un relato del fracaso en esta búsqueda, el proyecto de Kathryn Bigelow y Mark Boal, directora y guionista que figuran también como productores, tuvo un dramático giro el 2 de mayo de 2011.

La noche más oscura, como fue titulada en español, "está basada en eventos actuales" (sic), dice al comenzar, y con la pantalla en negro escuchamos grabaciones de vuelo y una conversación telefónica entre dos mujeres, una de ellas atrapada en algún lugar de las torres gemelas el día de los avionazos. Dos años después, la protagonista de ambas películas —agente novata de la CIA que, interpretada en este caso por Jessica Chastain, tiene el nombre de Maya— es transferida a Pakistán, en donde su colega Dan (Jason Clarke) aplica interrogatorios con torturas a prisioneros de Al Qaeda. Entre atentados terroristas menores en distintas ciudades, los agentes arrancan a varios prisioneros el seudónimo de un mensajero o courier de Osama Bin Laden. El misterioso personaje obsesiona a Maya, que se dedica exclusivamente a seguir esta pista durante los siguientes años hasta dar con el peor de los villanos.

Mientras Estados Unidos y sus aliados lo buscaban en cuevas de las inhóspitas montañas de Afganistán, Bin Laden vivía en Abbottabad, unos 50 kilómetros al noreste de la Islamabad, capital de Pakistán, a sólo mil 500 metros de una academia militar paquistaní. Su guarida era un complejo residencial de 3,500 metros cuadrados que se construyó en 2005 y fue valuado en un millón de dólares. Allí permaneció seis años oculto y aislado del mundo exterior, sin teléfono ni internet, con su familia, otros ocho hombres, nueve mujeres y un indeterminado número de niños.

Las primeras dos horas de Zero Dark Thirty —113 minutos, para ser exactos— narran la investigación, y los últimos 43 minutos (contando el tiempo de los créditos finales) están dedicados a la operación militar; el capítulo se llama «Los canarios», en alusión a los Navy SEAL’s que atacarán la casa-fortaleza "como canarios" para prescindir de un bombardeo, ante la incertidumbre de que sea realmente guarida de Bin Laden, dados los errores cometidos antes. Aquí no vemos entrenamiento, sino frivolidad, y los comandos saben desde el principio cuál es el objetivo de su misión, pero no lo creen del todo.

También a diferencia de Seal Team Six, que muestra imágenes fijas de Barak Obama y Hilary Clinton observando la incursión en tiempo real (específicamente sus rostros al caer uno de los helicópteros), aquí aparecen nada más los agentes de la CIA dando ese seguimiento. Las demás escenas alternan una mirada subjetiva desde los ojos de los soldados a través de lentes con luz ultravioleta y demasiada oscuridad (las escenas oscuras son de pésima calidad). La secuencia es bastante sórdida y espectral; la residencia parece un lugar de zombis, cuya respuesta defensiva, además de ser mínima, está desarticulada; la reacción de los vecinos es igualmente fantasmal... De nuevo a diferencia de Seal Team Six, los disparos del grupo invasor son silenciosos; todo es lento y cauteloso, pero eso no obsta para que, al final, haya por lo menos una mujer y un niño acribillados.
Con su parafernalia de altísima tecnología, los Navy SEAL’s parecen astronautas.
Aquí no vemos el ambiente festivo de la CIA, una vez que todo acaba; el ánimo de la protagonista principal es más bien de pesadumbre...

Ninguna de las dos películas se refiere a las pruebas de ADN que, según la versión oficial, confirmaron la identidad de Bin Laden. En el segundo caso, la identificación se limita al reconocimiento visual por parte de Maya.

Jennifer Ehle en el papel de la agente Jessica parece mitad falsa y mitad tonta; su actuación está entre lo peor y más molesto de Zero Dark Thirty, aunque dicho personaje afortunadamente muere a mitad de la película. Otro hecho que irrita y resta credibilidad al argumento es que Dan, el principal torturador, dice sentirse mal después de haber visto a veinte hombres desnudos y lamenta casi llorando que alguien mató a los monos que tenía enjaulados. Los gringos de película siempre son más humanos que la gente de cualquier otro país, tanto que hasta sus torturas (cuyas técnicas enseñan a militares de todo el hemisferio en la criminal Escuela de las Américas) son menos brutales, inclusive amistosas; por eso el prisionero más interrogado y torturado parece muy lúcido, completo y relajado cuando lo agasajan después de impedir que duerma durante quién sabe cuántos días con sus respectivas noches… Lo más irritante de todo es que nadie critica estas incongruencias.

Más que una denuncia de la tortura, parece haber cinismo en su exposición.
Bigelow y Boal habían realizado la exitosa, laureada y aclamada cinta The Hurt Locker (2008), sobre una brigada antiexplosivos del ejército gringo en Irak.
Más allá de los efectos inmediatos a favor de Obama, tanto Seal Team Six como Zero Dark Thirty podrían tener el objetivo de abonar a más largo plazo en el probable engaño de la versión oficial sobre la muerte de Bin Laden, que los medios de comunicación y el público en general dan por verídica, aunque Estados Unidos no haya mostrado fotos ni vídeos del cadáver que, según dice, arrojó al mar… Las "razones" esgrimidas para deshacerse de esa evidencia son tan ridículas y estúpidas que ninguna de las dos películas sale con algo semejante y simplemente las omiten.

Estados Unidos viola sistemáticamente hasta los más básicos y elementales derechos humanos; viola también la soberanía nacional del país que se le antoje y, de paso, viola flagrantemente la legalidad internacional, pero se dice respetuoso de las tradiciones islámicas al brindar un servicio funerario en la clandestinidad a su mayor enemigo, para desaparecer el cadáver sin dar pruebas a nadie… (además, la tradición es enterrar a los muertos, no echarlos al mar).

Si la versión oficial fuera verdad, sería obvio que Estados Unidos optó por asesinar a Bin Laden en vez de llevarlo a juicio por temor a lo que hubiera revelado sobre su relación con un país que no siempre fue su enemigo y, antes por el contrario, más bien lo engendró.

‎عملیات فاجعه

Una tercera dramatización cinematográfica plantea otra versión: Según Dahiruzh Rêmin (Irán, 2013), de Amir Karjadi, titulada en español Operación Desastre, durante la noche del 1 al 2 de mayo de 2011 un grupo de 33 Navy SEAL’s a bordo de tres helicópteros que despegaron de una base afgana tomó por asalto, sin autorización ni conocimiento del gobierno paquistaní, la casona de Abbottabad y masacró a sus ocupantes, en su mayoría mujeres y niños; los hombres estaban desarmados y no tenían relación con Al Qaeda. Uno de los helicópteros se impactó contra otro y la colisión causó más de veinte muertes y lesiones graves entre la población civil y los propios comandos… Esta película fue prohibida en varios países, tanto que todavía no encuentra realizadores, además del guionista, quien declaró en días recientes a la prensa estar apenas por escribir un primer adelanto de lo que será el guión. Estaremos al pendiente.



Originalmente publicado en Clan Goro y Duplicante


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