UNAM ¡Unámonos a la creciente protesta popular!

Hay que darnos cuenta de que continúa la avanzada fascista en la UNAM
Jueves 17 de septiembre de 2009
por  Movimiento Estudiantil Revolucionario Internacionalista (MERI)
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Los sucesos de los últimos meses están confirmándonos que en la UNAM continua la avanzada fascista, cuyo blanco principal son las formas de lucha, protesta y resistencia del movimiento y todo pensamiento crítico en las diferentes escuelas hacia la política elitista y privatizadora encabezada por las autoridades universitarias.

Esta afirmación tiene como sustento en primer lugar, que luego de la Huelga de 1999 – 2000 encabezada por el CGH, que representó un profundo rechazo y un freno a la política neoliberal del Estado de convertir la educación en mercancía, las autoridades iniciaron una campaña permanente para golpear al movimiento con diversas formas de control y represión política y académica, cuyo objetivo fue aplastar al movimiento para que jamás se volviera a levantar.

Esa campaña fascista, constante durante diez años, se ha venido profundizando como respuesta a un inminente estallido del descontento popular propiciado en la UNAM por el avance de la Reforma elitista y privatizadora dirigido por De la Fuente y hoy por José Narro desde la Rectoría, un inminente estallido social en el país, en el cual, la UNAM seguiría fungiendo como la caja de resonancia nacional, con su participación activa a través de los estudiantes.

Hoy, sumidos en la profunda crisis general que está remeciendo a todo el mundo y a nuestro país como principal semicolonia de EEUU, y con la exacerbación del entreguismo de la gran burguesía y Calderón, fiel a los mandatos imperialistas, se acelera en México la posibilidad de un estallido de descontento y hartazgo de la población. Para tratar de evitarlo, el Estado ha impuesto bajo el pretexto de combatir al narco, la militarización, un Estado policíaco-militar, la anulación de derechos ciudadanos constitucionales y la criminalización de la protesta popular. De la misma forma están actuando en la Universidad que hasta cierto punto por ser “autónoma” estaba relativamente fuera de esa militarización y en cierto sentido fuera de esa guerra.

No había logrado penetrar el fascismo de una manera tan abierta, en momentos en que un elemento particular que abona la situación revolucionaria o de descontento es que por falta de presupuesto muchos estudiantes temen no poder continuar con sus estudios, que reconocen algunos analistas burgueses: “La hipótesis del estallido se sustenta en hechos económicos: una caída sin precedente, por lo menos a 9 por ciento del PIB, acompañada por la pérdida de 900 mil empleos y la caída a la pobreza de 10 millones de personas. Los jóvenes no pueden acceder a la educación por el recorte de los presupuestos ni encontrar trabajo aquí o en Estados Unidos. Su salida es incorporarse al crimen organizado o rebelarse” (José Agustín Ortiz Pinchetti, ‘El despertar’).

Esta situación por tanto, se va agravar, el anuncio del recorte presupuestario para la educación, y de 300 millones a la UNAM, va a golpear directamente a los estudiantes más pobres de la universidad, aquellos que no pueden pagar por una educación privada y quienes nuevamente serán los primeros expulsados al dejar caer sobre las manos del pueblo el peso de la compensación del recorte educativo.

Los enemigos de la universidad pública y gratuita están entonces, luchando con todas sus fuerzas para evitar que nazca y se desarrolle el descontento. Un descontento, que puede por la actual situación de crisis, superar incluso, la explosividad y magnitud que logró el movimiento de 1999 -2000 dirigido por el Consejo General de Huelga.

Foto: Armando Peláez

Para eso se están preparando las autoridades, en voz del Secretario de Gobernación y del propio José Narro. Lo han hecho desde hace años, articulando mecanismos de control principalmente a través del porrismo como expresión principal de la represión política en las escuelas, sobre todo en prepas y CCH`s donde de manera impune imponen el terror hacia la comunidad, taloneando, hostigando, golpeando a los universitarios. E incluso hiriendo gravemente, violando y hasta asesinando. Acciones criminales que nunca han dejado de contar con el rechazo y la respuesta de los estudiantes.

Pero no es lo único, las autoridades no han dejado de trabajar implementando un control y represión fascista en todos los ámbitos de la vida universitaria, desde el académico, con la imposición de la sobrecarga académica y la individualización de la enseñanza. Hasta con el uso del aparato de espionaje y represión presente en las escuelas con policías de civil y otros disfrazados de vigilantes.

Infiltrando las reuniones para ubicar a los activistas y reprimirlos luego, incluso a la salida de Ciudad Universitaria para llevarlos al reclusorio. La policía secreta al servicio del CISEN en el campus universitario, es también una forma de penetración policíaca y violación de la autonomía universitaria, además de la estrecha relación de las autoridades universitarias y su propia vigilancia, con el Estado y el GDF para someter a los activistas.

Tratando de impedir la realización de eventos políticos y culturales, la difusión libre de la expresión y las ideas arrancando toda la propaganda casi tan pronto como se coloca.

Impidiendo por consigna el paso de los activistas a los salones.

Declarando causa de sanción, transmitir programas de radios independientes como en el CCH Vallejo por “impedir la vida universitaria”.

Expulsando por motivos políticos disfrazados de sanciones generales, a más de 500 estudiantes en 10 años.

Persiguiendo y reprimiendo al movimiento en cada lucha dentro o fuera de la universidad, cobrándole hasta hoy a los universitarios, duras cuotas de presos políticos, por ejemplo los hermanos Cerezo y asesinatos, como los de nuestros compañeros Pavel González, Alexis Benhumea. Y Verónica Velásquez, Fernando Franco, Juan González y Soren Avilés, asesinados en Ecuador.

Han mantenido una campaña permanente de desprestigio contra el movimiento para confundir a la comunidad y dividir a los estudiantes, criminalizando la libertad de cátedra y de pensamiento, a la libertad de criticar y disentir, atacando la autonomía universitaria y por su puesto al derecho de organizarnos y luchar, de apoyar otras justas luchas, e inclusive las armadas y revolucionarias.

En general, aplastando la moral de los estudiantes mediante la humillación y denigración desde los salones de clase, en los pasillos y servicios escolares donde han buscado que cada maestro, secretaria, intendente, etc., se convierta en autoridad. Todos con el derecho y la obligación de pasar por encima de los estudiantes que por si fuera poco deben asistir a la escuela “sólo a estudiar” y no a adquirir herramientas de crítica y formación para transformar la sociedad.

Están convirtiendo a las escuelas casi en cárceles donde no se puede opinar, ni exigir, ni criticar, limitando los accesos con torniquetes, credenciales y levantando las rejas hasta por 3 metros con pretexto de la seguridad que no impide el paso de porros y otros grupos de choque.

El cierre y arrebato de espacios conquistados o usados por el movimiento como cubículos, auditorios y explanadas, es un frente especial de esta ofensiva. Los casos más recientes son el cierre del cubículo de la prepa 3, y de la prepa 8 donde la autoridad ha venido despojando al movimiento de su uso libre y autónomo. También los cubículos y los activistas de Ciencias Políticas han sido recientemente amenazados de muerte y las autoridades han efectuado maniobras para impedir el uso de los cubículos como pegar las puertas.

O el uso de judiciales y golpeadores protegidos para impedir la conquista de nuevos espacios como ocurrió en el CCH Azcapo con la detención de una decena de compañeros y sanción ante el ilegal Tribunal Universitario.Y en estos últimos meses, la autoridad ha seguido avanzando, usando cualquier pretexto para aumentar la vigilancia y la presencia de la policía, como fue la balacera contra dos académicos y el asesinato de uno de ellos. Afuera de las escuelas, principalmente en las prepas y CCH`s ya es común ver patrullas o policías resguardando el acceso, paseando incluso libremente en CU. Se ha incrementado el uso de cámaras.

Hay un elemento muy importante sin el cual no podría explicarse el avance de las autoridades, lo cual también explica que el porrismo no esté activado causando serios golpes a la comunidad y es la colusión del Estado- Rectoría con el oportunismo, principalmente del PRD que hoy con la fuerza que les da haberse enquistado en la burocracia universitaria con sus cuadros académicos —negociados por su traición al CGH y el servicio que le han ofrecido al gobierno—.

También le están sirviendo no sólo para reprimir desde sus puestos universitarios, sino para señalar y hostigar con sus grupos de choque disfrazados de organizaciones ‘revolucionarias’ a las organizaciones democráticas y revolucionarias como el MERI que hemos sido fieles y consecuentes defensores del legado del CGH. Ellos vienen aplicando su vieja línea de “si no permites que te dirija, te señalo y te reprimo”, básicamente bajo la acusación de “provocadores” como ocurrió hace unos días en la FFyL donde señalan a varios compañeros nuestros que recuerdan la labor del MURO en los años 60’s.La policía no sería por sí sola capaz de tener tanto manejo de los activistas si no se apoyara en el oportunismo.

Por otro lado, están jugando el papel de desactivar los movimientos, de reventarlos y desgastarlos, de impedir la movilización estudiantil, promoviendo únicamente la negociación a espaldas de la gente no tomando en cuenta sus demandas sino lo que a ellos les reporta ganancias políticas.

LAS AUTORIDADES PRETENDEN ARREBATARLE AL MOVIMIENTO EL AUDITORIO CHE GUEVARA.

Pero es aún mayor la ofensiva, que en estos momentos se está dirigiendo contra la permanencia del Auditorio Ché Guevara en manos del movimiento que lo reconquistó en 1999. El Auditorio Ché Guevara ha fungido como un espacio libre y de concentración del movimiento, para eventos, asambleas y reuniones, o diversas actividades políticas y culturales.

El Ché además es un símbolo político de la resistencia y combatividad del movimiento y del CGH que lo recuperó. Del movimiento que lo mantiene a pesar de las deplorables condiciones en que lo dejaron los militares disfrazados de PFP que lo desmantelaron. Para este golpe particular el Estado desplegó la campaña propagandística subsecuente al asesinato de un narcomenudista en el estacionamiento de Filosofía el 2 de Junio pasado buscando contar como en el resto del país, con un apoyo social, es decir, tener una base de apoyo de la comunidad universitaria, para lo cuál ha trabajado años de la mano de las autoridades universitarias.

Las autoridades quieren arrebatarlo en la búsqueda de un golpe mortal al movimiento, en condiciones en que el movimiento no sólo no ha logrado volver al auge sino donde el reflujo se está haciendo más profundo, más largo y difícil, en un nuevo cambio de calidad de la situación donde se vuelve más difícil movilizarnos como estudiantes.

Pese a toda esta prevaleciente situación, donde el reflujo del movimiento de profundiza y la autoridad avanza, tampoco es absoluto que no exista descontento de la base estudiantil, ni mucho menos que el control de las autoridades sea absoluto para que no exista movimiento, como se ha demostrado desde hace un año con la lucha dada en las prepas y en los CCH’s.

Luego del rompimiento de la huelga por la bota militar, el movimiento, aunque entró en un fase de repliegue y posteriormente en el de reflujo, no dejó nunca de luchar, en las nuevas condiciones en distintas escuelas y diversos momentos, siguieron estallando movimientos en defensa de la educación pública y gratuita, contra las imposiciones de autoridades, contra el porrismo y la represión, contra los actos autoritarios de las autoridades, contra las reformas impuestas a planes y programas de estudio, en apoyo a las luchas del pueblo, y más. La creciente protesta popular le imprime nuevo aliento a la lucha universitaria.

El movimiento y sus banderas siguen siendo justas y necesarias, hoy más cuando la profunda crisis política, económica y cultural atenta contra la educación de los más pobres y el entallamiento social se hace no sólo evidente sino necesario.

Convocamos en particular a defender el auditorio Ché Guevara como conquista del CGH y del movimiento, como símbolo político y como instrumento de lucha del movimiento estudiantil.

Convocamos a defender los cubículos estudiantiles en cada una de las escuelas y a que denunciemos los actos porriles, autoritarios y de imposición de la reforma presentes en cada lugar, como son el cierre de matrícula, el aumento de miles de rechazados, la falta de grupos académicos, el acoso sexual, el despido de docentes y el consecuente sobrecupo en grupos y salones, la opresión estudiantil en manos de los profesores que con tal de reducir su carga profesional de atender grupos enormes, corren con cualquier pretexto a los alumnos de sus clases, la represión política manifiesta en sanciones y expulsiones, contra la libre expresión de las ideas.

Compañeros universitarios:

¡DETENGAMOS EL AVANCE FASCISTA EN LA UNAM!
¡UNÁMONOS A LA CRECIENTE PROTESTA POPULAR!
¡DEFENDAMOS EL AUDITORIO CHE GUEVARA!


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