Al oportunismo se le puede acotar y derrotar

Domingo 27 de septiembre de 2015
por  OLEP
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Para los socialistas y comunistas es cada vez más evidente el nefasto papel del oportunismo político en esta etapa de lucha en la que las necesidades inmediatas empujan al pueblo a la búsqueda de alternativas organizativas para resolver sus problemas. El descontento social aumenta día con día, eso es evidente para cualquier persona que participa en el movimiento social y que realiza alguna actividad organizativa. Las luchas van desde la defensa de lo inmediato, en el terreno de lo económico o social, hasta la exigencia de presentación con vida de los detenidos-desaparecidos o la libertad de los presos de conciencia, en el terreno político.

En la mayoría de los espacios organizativos hay elementos oportunistas, su objetivo al interior de éstos es obtener la dirección política y organizativa de los movimientos. Es completamente legítimo aspirar a conducir la movilización social y organizarla, incluso los socialistas y comunistas aspiramos a ello; pero nos diferenciamos tajantemente del oportunismo no sólo en sus métodos de trabajo, sino que, también lo hacemos en los objetivos últimos que tenemos.

La principal característica del oportunismo es que siempre intenta supeditar los intereses históricos de la clase trabajadora a sus intereses inmediatos. Siempre intenta limitar la lucha y sus formas a sus objetivos particulares. Siempre intenta fortalecerse y crecer en las coyunturas a costa de no elevar el nivel general de la conciencia proletaria del pueblo.

Existe un oportunismo pequeño y burdo, como las organizaciones estudiantiles que al enterarse de lo sucedido en Iguala, Guerrero, intentaron impedir los primeros paros en las escuelas, argumentando que “no había condiciones”; pero al verse rebasados por la indignación, e incluso siendo repudiados, fueron los primeros en impulsar los siguientes paros. Son las mismas organizaciones que dijeron estar con la Asamblea Nacional Popular y respetar sus acuerdos, pero al ver que éstos no les convenían por su “radicalidad”, argumentaron que las condiciones de Guerrero son distintas a las del DF u otros estados, y así evitaron asumir los acuerdos que dijeron respetar.

Pero también hay un agrupamiento político de organizaciones que representan el oportunismo a nivel nacional que han sido más finos y elaborados, llevan años trabajando con intelectuales y académicos que les dan fundamentos de diferente índole para presentarse como la mejor opción política para superar los problemas nacionales; sin embargo, sus elaboradas propuestas no tienen fuerza en las masas, pues los métodos organizativos que utilizan no forman un espíritu de abnegación y combatividad en quienes trabajan bajo su dirección; al contrario, alimentan el temor en el pueblo y fomentan el argumento de la burguesía de que el pueblo que lucha y se defiende “provoca” la represión.

Ambos tipos de oportunismo tienen una característica en común, no forman políticamente a las masas, ni desde la teoría ni desde la práctica. El oportunismo forma a pocas personas, forma a sus dirigentes, pero no se esfuerza por dar formación política a las masas, esto le permite tener siempre un grupito de “iluminados” que tiene las grandes ideas para que el pueblo las realice, menospreciando la capacidad del pueblo de aprender y reproduciendo la falsa división entre el trabajo intelectual y manual. Tampoco son capaces de formar políticamente a través del ejemplo, porque ellos viven realidades económicas muy distintas a las que vive el pueblo. Resulta muy fácil hacer llamados a la lucha popular desde la comodidad de un escritorio en alguna universidad.

El oportunismo no es lo mismo que el Estado ni la clase burguesa, aunque puede llegar a ser gobierno y ser aliado de esta clase. Es importante tenerlo claro porque esa diferencia nos lleva a entender que el oportunismo no es el enemigo principal. Al oportunismo hay que acotarlo primero y derrotarlo en el transcurso de nuestra lucha contra la burguesía y su estrategia de terror que sigue sangrando al pueblo.

Las tareas inmediatas de los socialistas y comunistas frente al oportunismo son las siguientes:

1. Acotar al oportunismo en el trabajo organizativo en todos los espacios donde lo encontremos, superando los métodos artesanos de trabajo: la inmediatez, la espontaneidad y la falta de planificación de tareas a corto y largo plazo.

2. Los socialistas y comunistas debemos ser ejemplo de entrega en la lucha por defender los intereses inmediatos e históricos del pueblo, ser ejemplo de congruencia y rectitud, de honestidad y de firmeza en la defensa de la integridad física y moral de la clase trabajadora. El ejemplo es la parte más importante de la formación política.

3. No debemos separar ni contraponer la lucha económica y la lucha política, es decir, en la lucha por las demandas inmediatas del pueblo debemos señalar siempre que el responsable de los males sociales, económicos y políticos que vivimos es la clase burguesa y que las cosas no mejorarán si no luchamos contra el capitalismo.

4. Debemos ampliar e intensificar la formación política teórica en las más amplias masas. Los cursos y la lectura de textos deben ser una labor permanente, sistemática y organizada para elevar el nivel de conciencia proletaria del pueblo.

5. Debemos denunciar las actitudes vacilantes y miedosas del oportunismo. Aunque en muchas ocasiones no existen las condiciones para que el pueblo triunfe en la lucha, esas condiciones pueden y deben crearse. Quienes argumentan simplemente que “no hay condiciones” ocultan su falta de compromiso, su falta de firmeza y su miedo.

El oportunismo existirá siempre que exista lucha de clases. Cuando los socialistas somos relativamente débiles, los oportunistas se fortalecen, ocupan todos los espacios posibles y se erigen como los interlocutores de todo el movimiento social ante el gobierno e, incluso, intentan desarticularlo o generar las condiciones para que el Estado golpee al movimiento. Pero cuando el movimiento socialista se fortalece y crece, el oportunismo puede llegar incluso a intentar congraciarse con él para no perder el respaldo del pueblo que los sigue y no quedarse sin nada con qué negociar ante el Estado. Es posible derrotar al oportunismo dentro del movimiento social si actuamos con sagacidad y consecuencia, si adoptamos la tarea de la formación política en las amplias masas trabajadoras y la realizamos con tenacidad, sin descanso, hasta conseguir la victoria histórica del pueblo trabajador, con la construcción del socialismo.

NOTA: Este artículo fue publicado como EDITORIAL del No. 10 de FRAGUA, órgano de prensa de la Organización de Lucha por la Emancipación Popular (OLEP), en circulación desde el 4 septiembre de 2015.

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