Resistencia y Rebeldía II. Subcomandante Insurgente Moisés. 7 de mayo

Viernes 15 de mayo de 2015
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Palabra del Subcomandante Insurgente Moisés

7 de mayo de 2015 (sesión vespertina).

Buenas noches, compañeros, compañeras, hermanos y hermanas.

Parece que quería de por sí un agua fría porque sí realmente se está haciendo la provocación. Entonces nosotros tenemos que ir a pasarlo de castilla a tzeltal, tojolabal, tzotzil, chol, entonces va a venir la respuesta común, porque sí hay cosas que sí nos interesa discutirla de cómo plantearon los compañeros en esta mesa que estamos ahorita.

Seguimos con nuestras palabras de la explicación, plática, sobre lo que es nuestra resistencia y rebeldía para nosotros como zapatistas.

Para nosotros como organización que resistimos y hacemos la lucha pues de la rebeldía, es que primero eso tenemos que tener claridad por qué vas a hacer la resistencia y su rebeldía. Si no tenemos claridad ¿por qué?, ¿para qué?, ¿de qué?, simplemente uno no camina.

La resistencia y la rebeldía para nosotros, nosotras, es que nos da vida. ¿Por qué? Porque estamos claro para qué, de qué y para quiénes, entonces lo que acordamos, o sea, lo que se acuerda, lo hacemos y vamos viendo que ahí si nos va a ir resultando, o sea si nos va a ir dando lo que queremos.

Y entonces es así como conforme vamos dándonos cuenta que de verdad sí da vida si se organiza la resistencia y la rebeldía. Porque con la resistencia y la rebeldía es precisamente esas dos cosas, por eso estamos aquí platicando con ustedes, si viera que no, o sea si se hubiera sobrepasado nuestra rebeldía, la bravura, no hubiéramos hecho caso a lo que pasó, o sea el movimiento de 1994 el 12 de enero. Si no hubiéremos hecho caso a eso, nuestros huesos no sabemos dónde está cada quién y no estaríamos hablando aquí con ustedes.

Entonces es gracias a la rebeldía y a la resistencia que logramos entenderlo, por eso estamos aquí con ustedes. Pero también es gracias a la rebeldía y la resistencia que hemos podido construir para nosotros, las zapatistas y los zapatistas, un pequeño, chiquito, como esto, ¿los que están hasta allá atrás sí lo ven? ¿No? De eso se trata, porque así empezamos, pequeño, no se ve, pero si esa resistencia y rebeldía se organiza, se va a ir multiplicando.

Esa pequeña, cuando nos hablábamos decíamos ‘un día vamos a hablar con las mexicanas y los mexicanos, y hermanos y hermanas, y compañeros y compañeras del mundo’, decíamos. Pues ahí está, en los hechos está ahora, pero tiene que tener resistencia y rebeldía.

Con la resistencia y rebeldía no estamos diciendo que es la única, por eso decimos no copien, no se trata de copiar. Pero para nosotros, las zapatistas y los zapatistas, nuestro gobernar o sea nuestra autonomía que nos gobernamos ya a nosotros, es gracias a la resistencia, a la rebeldía. Porque si nos hubiéramos dedicado nada más a las bombas, a las balas, a lo que es cuestión militar, compañeros, compañeras, hermanos y hermanas, no estamos aquí, de verdad.

Pero como se entendió, se vio que sí es un arma de lucha de por sí también el resistir, y el organizar lo que es la resistencia, entonces estamos acá y se ve en los hechos, y lo estamos toreando pues así al capitalismo. Nuestra resistencia y rebeldía para nosotros, nosotras, no tiene fin la resistencia. Así lo entendemos por nuestras prácticas que estamos haciendo, porque con nuestra resistencia y nuestra rebeldía resolvemos una necesidad.

Por ejemplo que resolvimos la falta de educación, que buscamos nuestros promotores, que hay que darle de comer a los compañeros y compañeras. No, pues que entonces el problema de la salud; bueno, buscamos, preparamos a compañeros, a compañeras. Que no, que hay que apoyar, que hay que ayudar porque es más, es cuestión de especialidad la de salud, porque es que el medicamento cada vez está saliendo nuevas y otros tipos de enfermedades; entonces volvemos a resolver eso.

Entonces cada vez, cada pasito que vamos resolviendo el problema, otra vez hay que organizar la resistencia ahí, entonces de broma, de juego, decíamos ‘¿pa’ qué queremos autonomía?’ Entonces ya que nos estamos dando cuenta, como hablamos, como decimos acá, para chingar al capitalismo, entonces así hablamos otra vez acá, ‘tras que hay que chingarse también para construirlo’.

Entonces por eso decimos que no tiene fin. Cada paso que vamos a ir dando, vamos construyendo, así también va acompañando la resistencia y la rebeldía, organizando, por supuesto.

Con nuestra resistencia y rebeldía nos guiamos en nuestras leyes como zapatistas. Con nuestra resistencia vamos creando y mejorando esas leyes, reglamentos que vamos construyendo; siempre con asambleas de los pueblos, siempre con democracia, es decir, con su pensamiento, palabra, de los pueblos.

Con nuestra resistencia se va fortaleciendo la justicia que hacemos. Aquí quiero darles ejemplos porque realmente se necesita recursos. Primero estamos claros para nosotros cómo es hacer la justicia, diferente a lo que es en el sistema capitalista, a la hora de practicarlo es ahí donde tenemos dificultad. Por ejemplo un asesinato, entonces en nuestra teoría, en nuestra ley dice que si yo soy el asesino entonces tengo que trabajar para que entonces pueda vivir mi familia, pero además pueda vivir también la familia que asesiné.

Ya cuando ha sucedido entonces es ahí donde uno lo enfrenta el problema, porque a la hora de que lo tienes trabajando es que tienes que darle su herramienta, entonces se puede escapar y se han escapado, entonces tendrías que matarlo para que no se te escapa y eso es lo que no pudimos hacerlo. ¿Por qué? ¿Cuál es el problema? Pues porque no hay cárcel, dónde puede estar todos los tipos de trabajo dentro de la cárcel, o sea debe de estar todo ahí eso para que entonces cualquier trabajo puede hacer el asesino dentro de la cárcel, y tener la forma de cómo entonces se convierte en maíz, en frijol, en todo lo que se necesita para comer, para repartir tanto para la familia dañada y la familia que dañó; pero no hay, no hay recursos para eso. ¿Cuál es el problema que tiene el sistema? Ahí está, en algunas de las cárceles hay materiales ahí, pero se los roban los mismos que hacen justicia ahí, que dicen que hacen justicia.

Entonces ¿qué es lo que hacemos cuando hay ese problema, porque también ha sucedido? Entonces lo que hacen los compañeros, por ahora, es hacer la mediación, mientras se investiga cómo estuvo el asesinato, entonces el autoridad habla con la familia quien asesinó, habla con la familia dañada y así van cruzando la información. Mientras están pasando los tiempos de investigación entonces ha llegado de que familias que dañó, dicen ‘le doy 40 mil pesos’, entonces la autoridad dice: yo no te voy a decir que sí, yo tengo que preguntarle a la familia dañada, porque nosotros como autoridad nosotros no vamos a dar precio de la vida de la persona.

Entonces la autoridad por eso se convierte en mediación. Va y le dice nuevamente a la familia que está dañada y así va pasando hasta que se pongan de acuerdo. Entonces ha sucedido así, es así como se ha resuelto ahora y es ahí donde esa resistencia y rebeldía -que por eso les decía ayer que no sólo nomás tener fuerza, rabia, frente al enemigo, al capitalismo-, sino también cosas que nosotros sabemos que no podemos hacer, eso por ejemplo de robar, perfectamente bien se sabe de por qué robas, ¿por qué violas?, ¿de dónde vienen los problemas?, porque hay violación cuando hay robos.

Todas esas cosas entonces se tiene que investigar cómo está eso, porque muchas veces viene sobre de la droga, viene sobre el alcohol, de borrachos, entonces lo que hacen las autoridades es que hacen una intensa campaña en los pueblos para que eso no pase, que no haya violación por borrachos, por drogadictos, porque les va a ir muy duro; o que no haya asesinatos pues por borrachos o por drogadictos, y los que les pasa eso son los partidistas.

Entonces otra vez empezamos a tener problemas porque resulta de que los asesinos, que se asesinan los partidistas, nosotros los estamos cuidando, y nosotros estamos dándole de comer, o sea nos convertimos en policías para ellos, porque hay que cuidarlo pa’ que no se escapa. Entonces decimos que la justicia zapatista se hace sin importar quién es. Muy bonito el discurso, en la práctica no es lo mismo porque ahora sí vas a hablar de que vas a cuidar una semana, y que tienes que curar, y que tienes que dar de comer, y cuidado de que vaya la familia y se queje con derechos humanos y entonces van a decir que estás violando sus derechos humanos porque no le das de comer. Entonces se volvió problema para nosotros los zapatistas.

Les estoy platicando, compañeros, compañeras, no para que se desanimen ni se desmoralicen. Es para que se den cuenta que para gobernarse hay que organizarse, hay que ver todo cómo es de por sí gobernarse.

Entonces lo que hicimos para resolver ese problema es de que entonces a los partidistas le decimos: sabes qué, señor comisariado, nosotros vamos a resolver el caso, vamos a hacer la investigación y todo, pero ustedes tienen que tener ahí al asesino allá en su comunidad; o se van con el gobierno que creen, o sea con el mal gobierno. Entonces ya la familia partidista dice: no, es que queremos que se resuelva aquí el problema porque allá no sabemos dónde lo van a tener, no sabemos cuántas violaciones van a hacerle a ese familia, y luego no tenemos dinero para ir y estar vueltas y vueltas, luego más dinero que se necesita para el abogado o la abogada.

Entonces lo que decimos es que tienen que encarcelar ellos allá en su comunidad para que ellos se encargan, pa’ que se den cuenta la comunidad partidista que es muy trabajoso, muy costoso, problemoso el ser asesino, porque tienes que cuidar, tienes que dar de comer, todo un trabajo se vuelve a convertir. Entonces es así como hemos educado también a los partidistas, entonces ahí van ya también poco a poco combatiendo la drogadicción, y donde ya les cuesta mucho es donde ya de plano en eso viven ya, y hasta nos dicen: ya nosotros lo agarramos, ya lo entregamos cuatro, cinco veces al gobierno y el mal gobierno también no sabe qué hacer, lo suelta.

Con nuestra resistencia y rebeldía ahí donde estamos caminando, ahí donde estamos viendo de cómo ir practicando y mejorando nuestros siete principios del mandar obedeciendo, donde decimos pues que el pueblo manda y el gobierno obedece.

Aquí quiero darles ejemplo qué es lo que nos pasa también con el pueblo manda, gobierno obedece. Por ejemplo, en una asamblea municipal, o sea, puede ser de tres, cuatro regiones, y la regiones tienen decenas de pueblos, por eso decimos asamblea del municipio autónomo, entonces las autoridades de los MAREZ, de los municipios autónomos, sacan, lanzan, una propuesta, así de una cooperativa o de un trabajo colectivo. Entonces se va en los pueblos, y a la hora de ver qué dicen los pueblos, entonces sale la mayoría que dicen ‘sí estamos de acuerdo’, y sale un pueblo o dos pueblos que dicen: ‘dijo mi pueblo nosotros no estamos de acuerdo’.

Entonces ahí empieza la discusión por qué, díganos la razón, por qué, porque está claro para qué el trabajo colectivo, o sea cuál es el objetivo del trabajo colectivo. Entonces empiezan a plantear los pueblos, los dos pueblos que no están de acuerdo, empiezan a presentar su argumento: no, es que estamos muy lejos, tenemos muchos gastos. Y es ahí donde sale eso de que entonces el municipio, o sea las autoridades, los que están de acuerdo los pueblos, entonces crean otra forma para que se vaya cerca el trabajo colectivo de los que no quieren. No sé si me van entendiendo.

Entonces se regresa otra vez a la discusión del pueblo que no quiere, y regresa otra vez la autoridad a decir que es que el pueblo de por sí no quiere. Entonces la asamblea, la mayoría que está de acuerdo, le preguntan pero por qué.

– No, pues porque el pueblo manda.

Y entonces empieza otra vez la discusión y dicen:

– Están equivocados compañeros pueblo x, están equivocados. Al revés lo que están entendiendo. Nosotros la mayoría aquí vamos a mandar nosotros porque la mayoría de los pueblos del municipio que somos, estamos de acuerdo.

Entonces regresa a decirle a su pueblo que la mayoría aquí, la voz del pueblo es la que mandan la mayoría, tienen que obedecer ustedes. Regresa otra vez la autoridad donde les explican hasta que se logra convencer. Tiene que ir el autoridad municipal directamente en los pueblos a explicarles y ahí donde detectan muchas cosas las autoridades. A veces, o sea el autoridad municipal se va en el pueblo a hablar directamente las bases, cumpliendo lo que dicen nuestros siete principios de que hay que convencer al pueblo mas no venciendo, entonces ahí empiezan a darse cuenta que el que no explica bien es el autoridad porque es el autoridad la que no quiere el trabajo colectivo, entonces automáticamente el pueblo sanciona a su autoridad porque está suplantando la palabra de la comunidad.

Por eso les estaba diciendo de que entonces el gobernarse, no digo que no vamos a poder, sí, nada más que tenemos que luchar mucho para que entonces podamos hacerlo. Es decir, que en nuestra resistencia y rebeldía hemos logrado porque hacemos mucho trabajo político, ideológico, mucha explicación de cómo estamos viendo el capitalismo y mucha evaluación también de cómo estamos como organización.

Ahí donde nos damos cuenta que sólo nos queda estar luchando con muchas ganas, mucho trabajo, mucho esfuerzo y mucho sacrificio, es decir mucha resistencia y mucha rebeldía. Así vamos a poder mantener y seguir luchando, porque bien que lo sabemos de por sí que el capitalismo no nos va a dejar en paz.

Con nuestra resistencia y rebeldía nos ha dado la fuerza de cómo poner en la práctica, cómo ejercer la libertad colectiva, porque tantas cosas de lo que pasa en nuestro caminar, en el nuestro gobernar, con nuestra libertad estamos resolviendo cómo se tiene que mejorar. Está eso, lo que estaba diciendo, que todas las zonas están preparando la generación de jóvenes y jóvenas porque es lo que nos da de entender, y no quedamos nada más en el entender, sino ya nos dimos cuenta a lo largo de 20 años que si sólo nomás vamos a decir, no se hace nada.

Entonces en el momento de que descubrimos qué cosa es lo importante, lo necesario, cuando ya es decisión pues ya del pueblo que sí vamos a tener que entrarle a ese trabajo, echamos a andar. Primero se tiene que tomar en cuenta la palabra, la decisión del pueblo, ya de ahí echamos a andar, porque es que necesitamos descubrirlo si está bien, o sea como experimento pues, y es así como vamos a ir mejorando ya así eso.

Por eso decimos que nuestra resistencia y rebeldía es lo que nos ha ayudado de cómo mejorar haciendo en la práctica nuestra libertad de lo que queremos hacerlo. Por ejemplo tienen la libertad, los compañeros, compañeras de los pueblos, a sustituir a la autoridad que no cumple el reglamento, o llamar la atención a la autoridad que no cumple pues el reglamento, o sancionar a la autoridad que no cumple el reglamento.

Con nuestra resistencia y rebeldía que nos ha dado la libertad para crear, inventar, imaginar de cómo trabajar mejor nuestro gobernar para tener una mejor vida, y eso es lo que nos está ayudando de ir descubriendo de cómo mejorar el gobernar o su trabajo de nuestros gobiernos autónomos.

Con nuestra resistencia y rebeldía los pueblos zapatistas, mujeres y hombres, tienen ya el derecho de decir su palabra, o sea la libertad de expresión, y tienen el derecho de que tiene que ser escuchado, ya sea que esté o no esté de acuerdo, cualquiera de las dos, tiene que ser escuchado. Pero al mismo tiempo los pueblos, mujeres y hombres, de la libre expresión, libres para pensar y plantear, libres para opinar lo que les parece o lo que no les parece, libres para proponer lo que piensan de cómo mejorar o de proponer de nueva forma; tienen libertad para estudiarlo, pensarlo, para presentar nuevas propuestas. Tienen libertad para analizar y después pueden decir si les parece o no les parece, tienen libertad de discutir para que entonces se llegue de acuerdo de la más mejor, o sea donde tiene ventaja, para eso se discute bien, y por último nuestros pueblos tienen el derecho de decidir cuál va a ser la que se tiene que llevar a cabo.

Con nuestra resistencia y rebeldía hay algo que hemos descubierto gracias a la práctica de las compañeras, cuando se habla de tres áreas, es decir de parteras, hueseras y plantas medicinales, donde ellas dijeron de que hay que rescatar esa cultura de cómo antes no se necesitaban los médicos -porque de por sí nunca los conocieron-, que vivieron sobre las plantas, raíces, hojas cáscaras. Porque ellas dijeron un día de que para qué vamos a tirar la lágrima en la tumba y que todavía bien que lo majamos bien para que quede bien compactada la tierra donde está nuestros muertos, y toda la sabiduría, la inteligencia, la estamos enterrando bien, entonces tenemos que rescatarlo.

Entonces se hizo reflexión sobre eso y llegamos a entender en el sentido político, ¿cuál es? Dijimos ‘¿qué pasó en 1810?, ¿qué pasó en 1910? Cuando muere Villa y muere Zapata ahí quedó la lucha’, o sea se concentra en una sola persona algo así, la rabia, la sabiduría, la inteligencia, el arte pues, el arte de luchar, de pelar. Entonces dijimos por qué estamos sólo nosotros los mandos, o los mandos políticos del comité clandestino, entonces tenemos que pensar qué vamos a hacer.

Entonces con nuestra resistencia y rebeldía dijimos: para que no pase eso tenemos que entregar la herencia a los compañeros, o sea la nueva generación -no es de tierra, no es de vaca, ni de piojo, pulga la herencia ¿no?, sino la lucha, la organización EZLN y la autonomía-, entonces a la hora de que estábamos como traspasando la experiencia, el cómo, el qué y el todo, entonces uno de nuestros compañeros y compañeras dice:

– Pero les falta, compas.

– No, pues es todo.

– No.

– ¿Pero de cuál?

– Nos falta que nos entreguen cuál va a ser la herencia de La Sexta, o de La Otra.

Entonces ya nosotros quedamos ‘¿cuál otra, cuál sexta?’, porque falta como una organización pues, no como la autonomía sí ya es organización ya de los pueblos, ya se gobiernan ellos, ellas, mujeres y hombres, y EZLN pues también como organización ahí está, ahí sigue. Entonces, pero ¿cuál de La Otra, o cuál de La Sexta?, entonces pues ‘ahi luego los vemos, compas’.

Entonces ya nosotros empezamos como colectivo pues de que ahora qué. Entonces ya ahí donde esa resistencia, esa rebeldía, es que sí es cierto lo que están diciendo los compas, ¿qué?, ¿cómo?

Entonces nosotros no tenemos nada como herencia para dar, es al contrario. Nuestros compañeros y compañeras de los pueblos son ellos que tienen que dar la herencia hacia los compañeros y compañeras, los que quieren entrarle la verdad, a la verdad, en La Sexta. Así nació la escuelita, por eso entonces son los compañeros, las compañeras.

Antes de que pasara eso, de que son ellas, ellos, maestros y maestras, guardianes y guardianas, es que ahí lo vimos eso de lo que les platiqué ya de las compañeras, de que hay que rescatar, no hay que enterrar. Y es cierto, bien que tiramos lágrima a nuestras familias cuando se mueren y la sabiduría, la inteligencia que tiene, ahí lo enterramos. No sé, algo así nos dijimos, de que no debemos ser egoístas, tenemos que enseñarles a los compañeros, a las compañeras, además de que nosotros de por sí no somos eternos aquí en el mundo, si no nos mata el enemigo, si no nos morimos en accidentes, de todos modos vamos a ir de por sí, vamos a tener que regresar de por sí.

Entonces eso nos hizo reflexionar de que por qué somos siempre nosotros con este micrófono, ‘¿por qué siempre yo?’, así nos dijimos, ‘¿por qué vamos a temer al pueblo?’. Así como ellos, ellas, son los que gobiernan ya, igual también en esto, además de que entonces si vamos a entregar la herencia entonces que sea completo. Ellas, ellos, tienen que ser pues así las maestras y maestros.

Entonces tuvimos que organizar eso, darle el ánimo a ellos, a ellas, y la verdad ellas y ellos, los compañeros de los pueblos van a saber qué hacer cuando no estemos nosotros. Ése es el chiste pues, eso de que tenemos que darles el espacio, hasta ellas saben explicar, ellos saben explicar más mejor que nosotros, es la verdad. Yo soy insurgente, yo estoy en el campamento, no estoy en un pueblo, ellas, ellos son los que pasan a diario la vida, yo no, yo estoy en el campamento, dando órdenes por supuesto.

Con nuestra resistencia y rebeldía supimos resolver ese problema de órdenes, porque los compañeros, los que trajeron ya este 20 años de gobernar, los compañeros y compañeras no es culpa de ellos y ellas, ni tampoco es culpa de nosotros porque así se necesitó, así nos preparamos, a que las órdenes se cumplen. En lo militar las órdenes se cumplen, no se discuten, no hay democracia, entonces como así lo preparamos los compañeros milicianos y milicianas por eso entonces pudimos controlar los miles de combatientes, porque funcionó lo que es orden que no se discute, pero a la hora de construir la autonomía nos costó mucho para quitar en la cabeza que en el gobernar no se maneja órdenes, ahí se maneja acuerdos.

Pero cuando estamos organizados podemos crear y podemos deshacer, en los hechos está. Tuvimos que hacer otra vez trabajo político, ideológico, para darles de entender a los compañeros, por eso se dice que una cosa es una y otra cosa es otra, o sea tiene función esta cosa, y lo otro es otra función, pero sí se puede pues, pero eso necesita organización.

Porque nosotros pensamos y creemos eso de… -por eso les decía hoy en la mañana ‘no me gusta estar aquí’, pero como estamos organizados lo que digan nuestros pueblos es la que se tiene que cumplir-, porque según es que queremos que así como nosotros ya llevamos años estar al frente pues, nosotros queremos que también los compañeros ya que le dimos el espacio ahora que sigan, que sigan. Pero los compañeros dicen, ‘es que nosotros tenemos dificultad pues así el hablar el español’, y se tiene que cumplir así como mandan pues así los compas.

Es nuestra forma de cómo es que nosotros caminamos, trabajamos, luchamos, con lo que es nuestra resistencia y rebeldía. Porque pensamos de que entonces que no seamos indispensable nosotros o nosotras los que representamos, que todos y todas aprendamos, practiquemos, llevémoslo a cabo para que así entonces antes de que uno se va donde se tiene que regresar uno, una, tenga la confianza al compañero, la compañera, de algo así, como médico que consulta, o sea nosotros los apoyamos según nuestras experiencias también. Es que no es lo mismo que lo tengamos sentado ahí escuchando a los compañeros, a las compañeras, a la hora que hablas, hablas, a la hora que agarras el micrófono, ya ven qué es lo que pasa como están diciendo pues los compas, que ahorita ya no está temblándose la mano, pero hace rato estaba temblando la mano, es que la verdad no es lo mismo pues.

Entonces se necesita que entonces practique las y los compañeros, y nosotros pues es lo ayudamos, porque cuando ya estás muerto o muerta ahí ya no te puede consultar, ¿o sí? Ahí está. No es lo mismo de que entonces ahí los tienes al lado, mañana, pasado, durante los tiempos de tu vida y entonces ‘oye, compañero, compañera, ¿será que está bien así como tengo escrito?, ¿será que está bien como voy a explicar, voy a platicar, cómo voy a orientar?’, pues ahí lo apoyamos, ahí lo ayudamos pues.

Por eso decimos que somos muy otros, muy otras, nosotros, porque es que vamos como si fuera el zapato, la ropa, se mide uno si le queda o no le queda pues, prueba, y si no hasta que lo encuentra la que sí le queda pues. Así somos, compañeros, compañeras, hermanos y hermanas, de lo que es nuestra resistencia y la rebeldía.

Mañana vamos a continuar.



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