Cero tolerancia a la juventud rebelde: los presos del 2 de octubre

x Carolina
Martes 27 de enero de 2009
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"La libertad requiere la autoridad.
La libertad es el consentimiento de
todo ser humano de ceder a la
autoridad legítima mucho control
sobre lo que uno hace y cómo lo hace".

Rudolph Giuliani

“...los desheredados, los pobres, no tenemos
necesidad alguna de autoridad, y debemos
luchar por aniquilarla, considerándola como
lo que en realidad es: el perro del capital”.

Ricardo Flores Magón

El día sábado 24 de enero alrededor de 60 personas llegamos a la escena del crimen del 2 de octubre de 2008, cometido por el gobierno capitalino de Marcelo Ebrard al secuestrar a cinco jóvenes mientras conmemoraban a los estudiantes rebeldes asesinados en la Masacre de Tlatelolco de 1968.

Llegamos para exigir la libertad de una compañera y cuatro compañeros sentenciados por motivos políticos, por marchar contra la represión, por ser considerados “un desafío o una amenaza para el sistema político establecido”. Son Fernando Guerra Gómez, sentenciado a 8 años 7 meses; Armando Contreras Olvera, a 5 años 6 meses; Gonzalo Arturo Latundo Sánchez, a 6 años y 6 meses; Didier Eduardo Salgado Ramos, a 6 años y 6 meses; y Karen Viridiana Urban Hernández, a 5 años 7 meses.

El pasado 2 de octubre, miles de estudiantes y activistas marchamos desde Tlatelolco al Zócalo. No era la marcha oficial, sino la marcha independiente y rebelde. Nos dieron asco los actos de conmemoración oficiales orquestados por Marcelo Ebrard para dar la impresión que la represión en México es cosa del pasado cuando tenemos muy presente el saldo del terrorismo estatal en Chiapas, Guadalajara, Atenco, Oaxaca, Mérida, Ayotzinapa, Xoxocotla, Tiripetío y tantos otros lugares. No hubo manera de que nos sumáramos a la farsa oficial al lado de tiranos como:

• el actual rector de la UNAM José Narro, responsable del encarcelamiento de más de mil estudiantes de la huelga de ’99 y del porrismo actual,

• y para el colmo ¡el mismísimo carnicero de Atenco y candidato presidencial Enrique Peña Nieto!

Los presos políticos del 2 de octubre de 2008 fueron detenidos en un operativo montado por policías vestidos de civil, quienes habían provocado disturbios durante la marcha. Después de que la rabia de cientos de jóvenes se desbordó contra los bancos y transnacionales que dominan el centro de la ciudad y saquean al país, unos judiciales infiltrados secuestraron a varias personas, subiéndolas a vehículos sin placas. Cuando los manifestantes enfrentaron a los policías, exigiendo que los soltaran, hubo más detenciones en la plancha del zócalo con el respaldo del cuerpo de granaderos. Llegaron a detener a 24 estudiantes y activistas, ocho de los cuales eran menores. Para manchar su imagen y restarles apoyo, los detenidos fueron desprestigiados en la prensa como vándalos, porros y provocadores, una versión desgraciadamente aceptada por muchos izquierdistas. Los cargos de robo, daño en propiedad ajena y ultrajes a la autoridad fueron agravados por la acusación de “pandillerismo”. En fin, dijo una compañera de la Federación Local Libertaria: Alguien tuvo que pagar el costo de la marcha rebelde y ¿quién mejor que unos compañeros anarquistas y punk que piensan y se visten diferente?

La planeación de la marcha del 2 de octubre ha de haber sido un verdadero reto para el gobierno supuestamente izquierdista de Marcelo Ebrard. El anterior jefe de policía pretende proyectar una imagen de tolerancia y respeto para los derechos humanos, a la vez que implementa las recetas del ultra-derechista Rudolph Giuliani y otros expertos en terrorismo de Estados Unidos e Israel, quienes entrenan a los policías capitalinos para ser más eficaces en su brutalidad y dan asesoría en la construcción de los centros de exterminio llamados prisiones. Al regresar de una visita a Israel en agosto del 2007, el encargado de la construcción de prisiones en el DF Hazael Ruiz comentó que ahí tienen 10,000 internos “por delitos relacionados con terrorismo” (es decir, PALESTINOS porque para los israelíes cualquier niño, joven, anciano, mujer o hombre palestino es terrorista) y “un desarrollo muy importante en todo lo que es inteligencia penitenciaria y la inteligencia en general” con avances en “muchísimas cosas, sensores de movimiento, lectores de iris para la visita, la huella, videocámaras inteligentes”.

Bajo la teoría de las “ventanas rotas” avanzada por George Kelling y James Wilson, adoptada por Giuliani y comprada por Ebrard igual que Calderón, es necesario limitar los derechos humanos y penalizar severamente actividades como graffitear, pegar carteles, andar en patineta, tomar en la calle, tener o vender una pequeña cantidad de hierba o andar en pandilla (más de tres personas). Para los perros del capital, el crimen es el resultado del caos y el desorden, y un delito menor podría ser el primer paso hacia crímenes más graves como el homicidio. Para “mejorar la calidad de vida” (claro, para las clases privilegiadas) e inflar el valor de las propiedades para los especuladores de bienes raíces, hay que inundar la ciudad con cámaras de vigilancia, aumentar el número de policías, cultivar ciudadanos sumisos y “limpiar” la ciudad de los indeseables—en el Distrito Federal esto significa los pobres, los indígenas, los estudiantes y jóvenes inconformes y los ambulantes. Vean “El juego de Giuliani en la Ciudad de México” por Noah Friedsky.

Sobra decir que cuando la ciudad de Nueva York y otras ciudades en Estados Unidos empezaron a implementar leyes de cero tolerancia y medidas parecidas en los ’90, la población carcelaria del país se duplicó, llenando los bolsillos de un sin fin de empresas y políticos con dinero para la construcción de más y más y más prisiones.

Además, la brutalidad policial se volvió más “aceptable”, como en el caso de Abner Louima descrito en “Crímenes de Guerra” por Mumia Abu-Jamal:

De acuerdo con la política de cero tolerancia, una marcha independiente y rebelde el 2 de octubre no era tolerable para Marcelo Ebrard, especialmente tres meses después de las muertes de los jóvenes de la News Divine ocasionadas por el miedo y desprecio a la juventud que rige su política de criminalización. Como dice Marcos Rascón: “Se ha dicho que la causa de todo fue el incumplimiento ‘del manual’. Esto es falso, pues la operación contra los jóvenes en esa zona proletaria de la ciudad es parte del manual que dejó Rudolph Giuliani...”

A Ebrard le urgía proyectar la imagen de un líder que se preocupa por el bienestar de los jóvenes y que va a hacer justicia en el caso. Le hacía falta una marcha ordenada y controlada para enviar una señal hipócrita y descarada: todos queremos justicia y la represión se acabó.

El sábado pasado, unos manifestantes en el mitin ante el GDF preguntaron: Si las detenciones no resultaron de un operativo montado, ¿por qué estaban abiertas ciertas empresas en la Avenida Madero cuando siempre están cerradas durante las marchas? ¿Dónde estuvieron las filas de granaderos que siempre cuidan estas empresas? ¿Por qué no aparecieron los granaderos para detener a los provocadores? Y si los compañeros son porros ¿por qué siguen en la cárcel? Es bien sabido que los porros no van a la cárcel.

En el mitin un estudiante habló del clima de violencia policial constante contra los jóvenes en las calles del D.F y denunció los ataques contra las comunidades zapatistas para despojarles de sus tierras recuperadas. También hubo fuertes denuncias contra el despojo de más de 80% de las tierras palestinas y la despiadada masacre en Gaza por el gobierno ilegítimo y genocida de Israel. Una compañera enfatizó que casi un tercio de las personas cruelmente asesinadas en Gaza eran niños y remarcó que muchos de los blancos en los operativos policiales en México también han sido niños o jóvenes, como Alexis Benhumea y Javier Cortés Santiago en Atenco. También denunciamos los asesinatos de los jóvenes Alexis Grigoropoulos y Oscar Grant, y nos solidarizamos con las rebeliones en Grecia y Oakland y con la digna resistencia del pueblo palestino contra el genocidio. El primer número del periódico de la Federación Local Libertario, Apoyo Mutuo, se estrenó y unos compañeros ofrecieron deliciosa comida vegetariana bajo el lema de “Comida, no bombas”.

Casi cinco meses después de su detención, exigimos libertad tanto para Karen, Gonzalo, Didier, Armando, Didier y Fernando como para todos los presos y presas políticas de México y el mundo. Un joven gritó al final: “Ya abrimos los ojos y no los vamos a cerrar”.


Commentaires

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Sábado 31 de enero de 2009 à 21h06 - por  jose-mono

ante todas éstas cosas lo que debemos hacer es seguir resistiendo, apoyando y divulgando las atrocidades del gobierno fascista, el grito de un pueblo que resiste y se defiende es mas fuerte que una lluvia de bombas y rafagas de balas que tira dia a dia el gobierno a toda la gente que alza la voz exigiendo sus derechos.

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