Es la hora de la unidad del pueblo: San Bartolo Ameyalco y la lucha contra el despojo

Martes 9 de septiembre de 2014
por  OLEP
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El pasado 21 de mayo por la mañana, el Gobierno del Distrito Federal (GDF) a petición del delegado de Álvaro Obregón, el perredista Leonel Luna, llevó a cabo un operativo policiaco desplegando más de dos mil granaderos, para garantizar la conclusión de las obras del proyecto hidráulico que despojará al pueblo de San Bartolo Ameyalco de su manantial.

El manantial de San Bartolo Ameyalco ha estado en la mira del GDF y el Servicio de Aguas de la Ciudad de México (SACMEX) desde hace mucho tiempo. Ahora con el pretexto de dotar de agua a seis colonias del pueblo de San Bartolo (las cuales siguen sin tener agua), el GDF y el SACMEX, lograron por fin, por medio de la represión aplicando un masivo operativo policiaco, concluir la primera fase del proyecto de entubamiento. Otras voces han señalado que este proyecto, responde a la necesidad de dotar de agua a las colonias ricas de Santa Fe y otras zonas acaudaladas del poniente del DF.

Ya el 14 de febrero pasado, hubo un operativo policiaco para la conclusión de las obras, pero fue frustrado por la movilización espontánea de los pobladores de San Bartolo. El 21 de mayo por la mañana, a pesar de haber muy pocas personas del pueblo en ese momento, comenzaron a protestar en contra de la continuación de las obras, sobre todo, contra el desmedido uso de la fuerza por parte del GDF, la única respuesta que recibieron fue más represión.

La respuesta del pueblo no tardó: el repicar de las campanas de la iglesia de San Bartolo y varios cohetones, sirvieron como un llamado para que el pueblo saliera a defenderse. Como siempre, ese día por la noche las televisoras y radiodifusoras de los poderosos mintieron y dijeron que “los pobladores se oponen al progreso” y que fueron “movidos por la mafia de los piperos”. Decenas de pobladores golpeados y cinco compañeros que hoy se encuentran presos en el Reclusorio Oriente fueron el saldo de la represión. Las obras de entubamiento fueron concluidas. Los medios de comunicación, como siempre, sólo hablaron de los policías heridos.

En el DF, el gobierno perredista de Miguel Ángel Mancera está acelerando el proceso de privatización de los servicios públicos, la luz, el agua, la salud y la educación. Ahora pretenden privatizar poco a poco el SACMEX a través de la Ley de Agua y Sustentabilidad Hídrica de la Ciudad de México (LAS). El despojo al pueblo de San Bartolo Ameyalco de su manantial, no es un caso aislado, no es sólo un problema que afecte a San Bartolo Ameyalco, es una estrategia de despojo generalizado que afectará a los pueblos, comunidades y delegaciones vecinas (Cuajimalpa y Magdalena Contreras). En este momento, todo aquél que le estorbe al gobierno y a las empresas para implementar proyectos y seguir obteniendo jugosas ganancias será considerado “enemigo del progreso”.

Por todo el país se han venido dando este tipo de casos, en que habitantes de diferentes pueblos y comunidades resisten contra el despojo de sus recursos naturales y son reprimidos. En algunos estados la lucha es contra las mineras y sus proyectos de socavón y muerte (minas a cielo abierto), en otros contra los megaproyectos hidroeléctricos (presas y embalses), que pretende construir la CFE en contubernio con empresas extranjeras, en otros estados se lucha contra la tala inmoderada de bosques y selvas y en otros contra la compra masiva de tierras y playas para construir hoteles y aeropuertos.

Del otro lado de la ciudad, en el oriente del DF y el Estado de México, se pretende imponer la construcción de la Autopista Urbana Oriente, un negocio privado de más de 15 km de carretera, que implicará el despojo y expropiación de espacios públicos, entre ellos zonas habitacionales (en las delegaciones Iztacalco e Iztapalapa), plazas cívicas y deportivas, áreas verdes y zonas de protección ecológica (en Tlalpan y Xochimilco). Ya no sólo se trata del saqueo de las tierras de cultivo y los recursos naturales, sino del despojo de nuestras viviendas y el robo de los pocos espacios públicos que aún existen en la ciudad, para seguir construyendo carreteras que sólo sirven para transportar rápidamente las mercancías. En todos lados, la lucha es la misma, la de los oprimidos y explotados contra los opresores y explotadores, ante este panorama, necesitamos impulsar la lucha y la organización por doquier.

En San Bartolo Ameyalco y otros pueblos ya se comienzan a dar esfuerzos en esa dirección. No necesitamos esperar a que nos repriman para organizarnos, no necesitamos esperar a tener presos políticos para actuar. Tenemos que empezar a organizarnos y a luchar ya en cada pueblo, barrio y comunidad, calle por calle y cuadra por cuadra, en asambleas y juntas vecinales, para luchar contra este sistema injusto y criminal.

La lucha contra el despojo es, en un primer momento, la lucha contra el avance del capitalismo neoliberal, pero no puede quedarse solamente así, necesitamos avanzar en la lucha no sólo por conservar “lo nuestro” (nuestro manantial, nuestro bosque, nuestra casa, nuestro empleo, etcétera), sino avanzar en la lucha por una sociedad más justa y libre. Todo indica que, como afirma Susen Torres, pobladora de San Bartolo Ameyalco, ya “es la hora de la unión del pueblo”.

NOTA: Este artículo fue publicado en la sección LUCHA POPULAR del No. 2 de FRAGUA, órgano de prensa de la Organización de Lucha por la Emancipación Popular (OLEP), en circulación desde el 19 de julio de 2014.

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