Tengo frío y miedo

Viernes 20 de septiembre de 2013
popularidad : 2%

por Mario T.

UAM Xochimilco en paro, 19 de septiembre de 2013.

El miedo y la adrenalina me corre por la sangre. Sólo le avise a mi hermana Bertha que me tenía que quedar en la universidad por apoyar a los profesores que luchan por echar abajo la reforma educativa. No se si vaya a pasarme algo, pero siento la necesidad de hacerlo. Le digo que no le diga a mis papás, pero le aviso por si me pasa algo. Como que mi hermana no entendió bien, pero me dice que me cuide. No lo niego, tengo miedo.

Junto con decenas de alumnos de la UAM-Xochimilco acompaño a cerrar las puertas ubicadas en Calzada de Hueso, con lo que comienza el paro en apoyo a la CNTE y que muchas universidades también se suman. Esa puerta por la que siempre entro muy gustoso. Esas puertas que tanto luché por que estuvieran abiertas para mi, hoy las estoy cerrando.....Pero sé que es necesario. Un compañero escribe en letra chiquita “Cerramos la universidad para que permanezca abierta para todos. No creo que lo vaya a leer mucha gente, pero la consigna me agrada y se graba en mi mente.

No conozco a nadie, sólo a otro compañero del TID, pero él es originario de aquí y viene de un CCH, dice que esto es normal para él. En mi bachillerato jamás pasó algo así. ¡Jamás pensé en estar en un paro! Sólo llevo tres semanas en el DF y parece ser un mundo totalmente distinto al que por 18 años conocí ahí en Arcelia, Guerrero.

Algunos compañeros junto a mi llevan la cara cubierta por futuras represalias. Dicen algunos que las autoridades de la universidad pueden levantar actas y pueden llegar a expulsarlos. Eso me da miedo. Otros no se cubren y hacen las cosas al parecer con experiencia. Saben que hacer y lo hacen en automático. Entre varios tapan dos cámaras de seguridad. La noche avanza.

Sigo teniendo miedo. Me pongo a imaginar que estaría haciendo hoy, como es costumbre, en ese cuarto de azotea que rento en la zona de Tlahuac. Ver la televisión, leer las copias de esos libros del TID y seguir pensando en el tema de investigación que tengo que desarrollar junto con mi equipo. No lo niego, creo que es más confortable estar en esa cama, bueno, a ese colchón de hule en el suelo, que últimamente no termina de ayudarme a protegerme del frío y a descansar. Pero no, estoy aquí junto con varias mujeres que también con el rostro cubierto toman una cadena y cierran el estacionamiento.

Sigo teniendo miedo. Nos dirigimos a Calzada de Hueso. A lo lejos veo que hay dos vigilantes. Me da miedo y me pregunto que si nos pueden hacer algo. Pero a lo lejos también veo a alguien detrás de las puertas. Conforme vamos llegando a las puertas blancas, veo que es una mujer. Casi no se distingue por la oscuridad de la noche. Sigo teniendo miedo y frío.

Los compañeros parecen no pelar a los vigilantes, quienes se retiran sin decir nada. Veo que la mujer parece entre nerviosa y alegre. Suenan las consigas “Estudiante consciente guerrillero, en lucha, en lucha el aumero”, la cual cada vez que la escucho, hace que me sienta orgulloso de estar en esta universidad., aunque confieso que me dan miedo las armas.

La misteriosa mujer tiene ojos grandes o no sé si es por lo que esta viendo detrás de la puerta que acaba de ser cerrada. Como que siento que le gustaría estar dentro. Pero me pregunto, ¿qué hace una mujer de alrededor de 40-50 años a medianoche? Será habitante de la Unidad Habitacional Culhuacán o alguien que iba pasando? Miro bien, y parece ser una pijama. Si, seguro por los gritos salió y fue a ver qué ocurría. Pero me pregunto, ¿a las casi doce de la noche?

Parece ser que casi nadie toma en cuenta a la señora. Algunos compañeros vuelven a tapar cámaras y a poner cadenas y candados. Las consignas no paran: “Porque somos estudiantes, si señor, estudiantes bien conscientes, si señor, y no somos guerrilleros, si señor, pero pronto lo seremos, si señor, como dijo el comandante, si señor, comandante Che Guevara, si señor, y también Lucio Cabañas, si señor, y también Genaro Vázquez, si señor, patria o muerte, venceremos, si señor.” Ese es el cántico que más me gusta. No es para menos, mencionan a mis paisanos, Lucio Cabañas y Genaro Vazquez.

Estamos a punto de irnos, y la señora parece nerviosa. De pronto veo y escucha que se planta frente a la compañeros que están agachados a punto de terminar de asegurar las cadenas. Y grita: “Ese apoyo si se ve, ese apoyo si se ve! “¡Vivan los estudiantes que apoyan al magisterio!”.

Me sorprende y me pregunto ¿cómo esa señora está en esa fría, oscura y sola Calzada de Bombas gritando consignas e interrumpiendo el silencio de la calle?

Las consigas de la señora sorprende a los demás compañeros y le aplauden. La señora levanta el puño izquierdo en alto y grita ¡”Vivan los universitarios de la UAM que apoyan al pueblo!”.

Me sorprendió esa señora. Ella no tuvo miedo a salir y manifestar su apoyo a nosotros. ¿y si la hubieran asaltado o violado? ¿no le dijeron nada en su casa? ¿habrá avisado? ¿y si nosotros le hubiéramos hecho algo con eso de que en la televisión y prensa tachan al estudiante de vándalos y delincuentes?

La señora se tiene que ir y nosotros también a seguir tomando las otras puertas. Comienza a caminar rumbo a la unidad habitacional, pero voltea a vernos. Yo hago lo mismo.

Voy caminando y reflexiono. Pienso que el miedo debe ser superado. Siempre hay un riesgo que debemos correr y luchar por lo que consideramos correcto, como la señora lo hizo.

Yo estoy aquí en la universidad en paro, no conozco a nadie pero no hay problema, los demás se dirigen a mi como si me conocieran. Hace frío, y la noche sigue avanzando.

A las dos de la mañana, se hace una fogata y comienza un taller sobre la reforma educativa. Un compañero me ofrece un café y una compañera comienza a hablar. Ya no siento frío, pero sobretodo, ya no tengo miedo.


Commentaires

Estadísticas

Última actualización

Jueves 18 de mayo de 2017

Publicatión

2838 Artículos
Aucun album photo
81 Breves
14 Sitios Web
700 Autors

Visitas

264 hoy
2038 ayer
2991758 desde el principio
225 visiteurs actuellement connectés